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EL FIN DEL HARÉM

Señores, se acabó esa vaina de que por cada hombre hay 7 mujeres. Según el estudio realizado por la prestigiosa publicación “The Economist”, por cada 100 mujeres hay 101 hombres, con lo cual, a cada mujer le corresponde un hombre y un poquito. Así que todas aquéllas mujeres que se estuvieran quejando de que no hay tipos, se pueden empezar a relajar. Y los tipos que sacaban provecho de ese supuesto hecho, pueden dejar la pendejada, y convertirse al fidelidadismo.

No tengo ni idea qué ocasionó este cambio de género en el mundo, a lo mejor fue una de esas plagas de nuevo milenio, o de pronto el cambio climático que produjo alteraciones en el PH corporal, qué sé yo. Quizá la explicación podría radicar en la teoría que una amiga mía (con tío ginecólogo), me mencionó hace unos pocos días, la cual dice que “Buen polvo, se traduce en hijo varón; mal polvo, se traduce en hija hembra” (no lo digo para ofender a las mujeres, yo sólo repito lo que la comunidad médica ha manifestado). De ser cierta esta teoría, podría significar que las mujeres ahora son más desinhibidas y viven mejor su sexualidad, o que tanta educación sexual, junto con la popularización de los mantras y shakras y esas vainas del nuevo milenio, han llevado a que los hombres y mujeres del mundo hayan podido mejorar su desempeño sexual.

Recuerdo a esta amiga de mi mamá que tuvo 5 hijos hombres, (con eso de darle oportunidades a la naturaleza de que finalmente le mandara una niña), la cual tuvo que conformarse con un equipo de basketball masculino, porque la niña nunca llegó. Si alguien le hubiera contado, la señora habría podido sacrificar calidad por género, y tenido la niña que tanto anhelaba. Y pensar que todas las señoras con hijas solían compadecerla. Si hubieran sabido esta teoría... más de una la habría envidiado.

Por otro lado, si esto es verdad, la razón por la cual las mujeres se quejan de la falta de tipos en el mundo, no radica en la mala disposición de la naturaleza, porque por fin la naturaleza se puso de nuestro lado, sino en otros motivos. Se me ocurre que una de las explicaciones podría radicar en que las edades de los hombres en cuestión, puede que no les favorezcan a las mujeres que nacieron mucho antes de que empezara esta racha de exitosas copulaciones, en cuyo caso, habría que empezar a hacer la gran “Demi Moore”, y cambiar el viejo nicho de mercado por hombres de menos edad.

Otra posible explicación podría ser que en los últimos años, ha habido una gran proliferación de hombres con otras preferencias sexuales, y que es importante tener en cuenta porque de nada sirve tener 1 tipo y un poquito de otro por mujer, si una de esas mitades juega en nuestro mismo equipo. En este caso, no queda de otra sino incentivar la lesbianización de cuanta mujer podamos, para así reducir el número de mujeres disponibles en nuestro mismo mercado y de esta manera aumentar nuestra demanda (ley básica de oferta y demanda con producción restringida).

La noticia debo confesar, me alegra por varios motivos. En primer lugar, esto lleva consigo un cambio social importantísimo. Dentro de algunos años, cuando el caso sea más agudo, una mujer que salga con varios tipos dejará de ser considerada como una casquisuelta o una bataclana, y pasará a convertirse en una especie de heroína bondadosa y dadivosa para la sociedad, por evitar que haya tanto hombre sólo por ahí en el mundo. Eso sí que es igualdad de género. Por otro lado, significa que la desventaja natural que presuponía en algún punto tener que conformarse con un tipo cualquiera, o compartido con otras seis mujeres, ha dejado de existir, incrementando la variedad y las opciones para las mismas.

Frente a este acto de generosidad de la naturaleza, yo he decidido contribuir también a la felicidad de las mujeres del mundo, y poner mi granito de arena. He decidido desde ya renunciar a mi poquito de hombre adicional, y consagrarme tan sólo a uno de los tantos hombres solitarios que hay en el mundo: Fredrik Ljungberg.

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