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MANUAL DE INSTRUCCIONES DE COLOMBIA PARA EXTRANJEROS

Iba hace poco con una amiga francesa en un medio de transporte público masivo, y estábamos esperando a que se desocuparan dos puestos para sentarnos. Cuando finalmente ocurrió, como habría de ser lo normal en otros países, mi amiga se apresuró a sentarse, frente a lo cual le lancé un grito espeluznante diciéndole que no se sentara. Mi amiga asustadísima se paró inmediatamente preguntándome qué pasaba. Yo le dije con absoluta convicción, que cómo se le ocurría sentarse en el puesto caliente, que tenía que esperar un poco a que se enfriara antes de sentarse y le lancé un sermón acerca de cómo afectaba en el mediano y largo plazo el calor de los puestos en el desarrollo de muchos males, “hasta hemorroides te pueden dar”-le dije. Después de oír mi discurso mirándome aún con cara de desconcierto, me respondió que a ella no le molestaban los puestos calientes que de hecho le gustaba encontrar el puestico caliente porque ella era muy friolenta, y con esas frases acabó la discusión.

Sin embargo, me quedé pensando en lo sucedido, y me di cuenta que esta niña no sobreviviría ni un solo día en Bogotá. Me la imaginaba en un bus, sola, sentándose en el puesto que una santandereana de esas bien bravas está dejando enfriar, y ganándose su buena madreada por ignorar este tipo de cosas. Así que me propuse colaborar con el extranjero que visita nuestra bella Colombia, para darle unos tips, que ciertamente lo ayudaran en su paso por ella.

Sin lugar a dudas hay que empezar por el importante hecho, de que si se está en un bus, y hay un puesto desocupado, hay que preguntar a la persona que está al lado, si se va a sentar o si le cede el puesto. Ya cada cual verá si se cuida de los calores o no.

En Colombia más o menos el 90% de las personas no habla inglés pero lo entiende. Así que si necesita comunicarse, que no lo detenga la barrera del idioma. Eso sí, hable despacito, no utilice argot en su vocabulario, utilice un adecuado tono de voz, y asegúrese de utilizar en la medida de lo imposible su lenguaje corporal para asegurarse de que está trasmitiendo el mensaje correcto, porque en el 90% de los casos, la gente le va a decir que lo entiende pero es una simple muestra de cordialidad con el extranjero para hacerlo sentir bienvenido, para sacar un poco de provecho del “gringo”, o porque qué pena no saber inglés.

Hablando de gringos, no se ofenda si usted es alemán y le dicen “el gringo” o “la gringa”. En Colombia todo lo que es mono oji-claro o habla en otro idioma es “gringo”. En el caso de los franceses, a lo mejor después de enfatizar muchas veces que usted es francés y no otra cosa, quizá logre que le dejen de decir “el gringo”, y lo rotulen como “El franchute”. Lamentablemente para los otros países no tenemos apodos, en Colombia o se es gringo, o en su defecto, franchute.

Otra idea que aprenden muchos extranjeros cuando pasan por estas tierras es a regatear. Uno les dice: “No pagues a la primera lo que te pidan, regatea un poco y conseguirás un mejor precio”. Y con la lección bien aprendida, uno los lleva a hacer compras y los deja solos a ver como se desenvuelven, y se siente uno orgulloso cuando ellos consiguen una rebaja gracias a nuestros consejos, aunque el precio al que se los venden sea el que le darían a uno de tope para empezar a regatear, pero lo importante es que consiguen una rebaja. El meollo del asunto surge cuando hay que explicarles que “aquí no se puede”, cuando ellos intentan probar sus nuevas habilidades en Carulla, en el Andino o en Andrés carne de Res.

Para darse una idea de donde si se puede y donde no se puede regatear, hay que tener en cuenta los siguientes parámetros: Si las cosas no tienen marcadas el precio es una buena señal de que se puede jugar con el mismo. Si el lugar es atendido por su propietario se puede jugar con el precio, porque uno se esta entendiendo directamente con el capitán, y no con un simple marinero. Si es plaza de mercado es obligado regatear. Si el producto está en el piso, regatee. Si está en el centro de la ciudad o en la playa, regatee. Si está en un centro comercial, no regatee. Si está en un restaurante con hostess, menú, y mesero, no regatee. En los cines, supermercados y tiendas de cadena tampoco se puede regatear.

Si está en Colombia y busca porosos para preservar alguna compra, o enviar algo delicado, va a ser muy difícil que alguien sepa de qué carajos usted está hablando, a menos que se tope con un manizalita muy adelantado que conozco y que - dicho sea de paso- me ayudó a salir de mi ignorancia, que es la única persona en el país que sabe que el ICOPOR recibe este nombre gracias a las iniciales de la industria colombiana que produce los tales porosos. Así que si necesita empacar, para ir a la fija pida ICOPOR que no tiene pierde.

Aquí se va a encontrar con un fenómeno bastante particular. Los chóferes de bus cortan el trafico y causan accidentes para recoger al pasajero, éste sólo necesita hacer la internacionalmente conocida señal de “pare” (brazo extendido y suave movimiento de la mano de arriba hacia abajo) y el bus le para en cualquier parte. La cosa es a otro precio si el pasajero se quiere bajar del bus. Para que el chofer pare donde éste necesita bajarse, no sólo bastará tocar el timbre o indicarle al señor que uno se quiere bajar, sino que en ocasiones habrá incluso que picarles el ojo, mostrarles la pierna o lanzarle frases tales como “Es que piensa llevarme hasta su casa?” para conseguir que el chofer pare el bus. Contra esto no hay tu tía que valga, lo mejor para evitar contratiempos, es timbrar unas tres cuadras antes de donde uno desea bajarse, para asegurarse de que lo dejen en el lugar que uno necesita.

Otra cosa importantísima si usted visita Colombia, la cual no entiendo cómo no aparece dentro las medidas de seguridad que se deben tomar para visitar el país, es cuidarse del sereno. No sé si existen estadísticas, pero el sereno debería ser catalogado como una de las principales causas de riesgo del país. En Colombia el sereno es el culpable de más o menos el 90% de las borracheras de los colombianos. Fíjese usted. Si se ha tomado algunos traguitos que lo tienen prendidito pero no borracho, no se le ocurra por nada del mundo salir al sereno, porque puede correr el riesgo de que se emborrache. Ahora, este no es el único problema que tiene el sereno. La mayoría de las gripas y enfermedades del sistema respiratorio que dan en Colombia son causadas (según los papás de todos los colombianos que conozco) por salirse al sereno destapado, acalorado o incluso enfermo. El sereno y yo no somos amigos, pero en su defensa debo decir que no todo con él es malo. Si por ejemplo necesita despercudir ropa, especialmente blanca, déjela remojando en agua y jabón, póngala al sereno y la ropa se le blanquea.


En el país del mejor café del mundo, no podían hacer falta unas recomendaciones con respecto a este producto. Existen muchas formas de pedir café, pero si lo que usted quiere es un café negro tiene que pedir “un tinto”. No se preocupe, en Colombia si usted pide un tinto nadie le va a llegar con una copa de vino rojo, pero si pide un café, de pronto le llega un café, pero con leche. Si quiere un tinto más negro o más fuerte, pídalo “bien cargado” o si lo quiere más suave, “no muy cargado”. Otras formas de pedir un café con leche son: un pintadito, que es un café con solo un chorrito de leche, cosa que apenas lo pinte o un perico (o periquito si le tiene confianza), que es un café con leche pero pequeñito.

Si de causalidad alguien le dice que “mamen gallo un ratico”, lo invita a una fiesta para “mamar gallo”, le dice que “no le mame gallo”, que no sea tan “mamagallista” o cualquier derivación de dicha expresión, no se ponga colorado ni se ofenda, más bien relájese y disfrute que no hay nada más bueno que mamar gallo y por qué no, que le mamen gallo a uno. “Mamar gallo” en Colombia es todo un verbo, se podría explicar de muchas maneras, pero quien lo vive es quien lo goza. Basta sólo con armarse de un buen grupo de amigos, unos buenos chistes, un par de historias, burlarse de todos y hasta de sí mismo, se puede acompañar con trago, y no requiere hora ni lugar especial. Para mamar gallo, sólo se necesitan las ganas.

Para finalizar esta práctica guía, todo extranjero que quiera sobrevivir en Colombia debe conocer el onceavo mandamiento de los colombianos: “No dar Papaya”. En Colombia decimos que “Papaya dada: Papaya partida.” Aquí, el pecado más grande es “dar papaya”, o sea, darles la oportunidad a otros para que se aprovechen de nosotros o nos saquen ventaja. Probablemente es su paso por este país le partan muchas papayas, partir papayas si se puede, también es mandamiento; pero no se desanime, si llega a “pecar” rece, que en Colombia decimos que el que peca y reza empata.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Diana :Me he divertido cantidades con tus comentarios. Tienes una pluma gentil y agradable que me recuerda un poco algunos pasajes de Andrès Caicedo. Para quienes ya no vivimos en Colombia , todos los detalles tan tìpicos de Bogotà nos hacen recordar la patria con nostalgia. Observo que no has vuelto a escribir ultimamente. O a publicar en este blog. Ojalà tu ausencia sea solo temporal y pronto podamos seguir disfrutando de esa simpatìa y buen humor que te acompaña.

Christian Pardo dijo...

Este post es muy chistoso. Gracias.

Filipogs dijo...

Hasta hoy no había comprendido la singularidad del "mamar gallo" jajajaja...

Fibonacci dijo...

Pero watermelon es sandía, no papaya.

Diana Arteaga dijo...

Mi amiga trató de adaptar la vaina con unos amigos qu enunca habian visto una papaya en su vida, pero ya sabes como difieren las traducciones...

Anónimo dijo...

papaya es papaya, melon es melon y sandia es sandia...

Anónimo dijo...

papaya es papaya, melon es melon y sandia es patilla

Artehaga dijo...

Ya lo sé. Yo no dije que mi amiga había traducido la vaina correctamente, ella sólo adaptó su traducción a sus necesidades y las de su público y usó una patilla para dar a entender la cuestión de la papaya.

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