11:33 p. m.

LAS MUJERES COLGAMOS LOS CUCOS EN EL BAÑO



Yo no estoy absolutamente de acuerdo con la teoría que expone que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Es cierto que existen ciertas diferencias entre ambos sexos, pero siempre se puede encontrar mujeres que saben qué es un “fuera de lugar”, que saben que el cigüeñal es la parte del motor que recoge y transmite al cambio la potencia desarrollada por cada uno de los cilindros y no un lugar donde las cigüeñas tienen sus nidos, y que odian el “tenemos que hablar” tanto como cualquier hombre. Y por otro lado, siempre habrá hombres que sepan que el pelo se debe cortar en cuarto menguante para que se ponga más bonito, que sepan que la talla de los brassieres tiene un número y una letra y que son capaces de comprar un brassier para cualquier mujer escogiendo la talla de espalda y de copa correcta y que como si fuera poco, les encante hablar del estado de la relación, tanto o más que a una mujer.

Que las mujeres tengan un lenguaje de programación más complicado, puede ser, que mujer que no joda sea hombre, tiene cierta veracidad (no total veracidad cabe anotar, pero digamos que el hecho de que los hombres no se enfrenten a mensuales cambios hormonales, los beneficia) pero en cuestiones de géneros no podemos generalizar, porque siempre habrá más de una excepción para confirmar la regla y generalmente esa excepción mostrará que en su mayoría, los hombres y las mujeres provenimos de los mismos simios. A pesar de esto, no deja de llamar mi atención el hecho de que haya cosas que parezcan únicamente inherentes a las mujeres. Después de darle vueltas al asunto, encontré tres situaciones que a mi parecer son absolutamente inherentes a la condición femenina, y que discriminan la práctica de las mismas al género masculino, de manera tal que es muy difícil verlo producirse en cualquier tipo de hombre, ni siquiera en aquellos más allegados al entendimiento femenino.

En primer lugar, las mujeres colgamos los cucos en el baño. A colgar los cucos en el baño nadie nos enseña, simplemente lo hacemos. Nacemos prediseñadas para hacerlo. Lo hago, lo he visto, lo he leído, lo he preguntado y lo he constatado; al final la respuesta siempre ha sido la misma, no importa si son cucos, calzones, bragas, pantaletas, bombachas, slips, culottes, cuecas, mutandi, las mujeres los terminamos colgando en la ducha. También he hecho una pequeña encuesta entre mis amigos gay, y ninguno cuelga los calzoncillos en el baño, es más, lo que más nos separa a las mujeres de los hombres homosexuales (por más femeninos que ellos sean), es que nunca cuelgan su ropa interior en el baño. Yo me atrevería a decir de la misma manera que tanta gente afirma tantas cosas, que mujer que no cuelgue los cucos en el baño es o fue hombre.


En segundo lugar, las mujeres sin importar la raza, la lengua, el idioma, el color, o la preferencia sexual, vamos al baño juntas. ¿La razón? Es un misterio de la naturaleza, incluso para las mujeres. Es decir, una mujer puede contestar qué es lo que hace cuando va al baño con sus amigas, pero muy difícilmente podrá responder por qué fue acompañada de las mismas. Lo que hacemos cuando vamos al baño juntas es muy simple: Hablamos de los hombres con los que estamos pero también de las demás personas que hay alrededor. Nos aseguramos de tener todo en orden, charlamos de dos o tres cosas sin importancia, y volvemos a donde el resto del grupo. En ocasiones las idas al baño en compañía son la excusa para divisar el panorama, hacer reconocimiento de terreno, y dicho sea de paso abarcar más terreno visual, o cubrir todos los frentes lo cual resulta supremamente complicado si uno va sólo. En otras ocasiones se planean cosas sin que los acompañantes se tengan que dar cuenta, y en otros casos simplemente es un hábito y pedimos que nos acompañen sólo por costumbre.

Yo por mi parte soy una mujer que va al baño sola, y nunca habiendo salido sola con un hombre he sentido la necesidad de pedirle a la señora que está sentada en la mesa de al lado, que si tendría la gentileza de acompañarme al baño. Sin embargo, siempre estoy dispuesta a acompañar a quien me lo pida, e incluso puedo desarrollar ganas de ir al baño si alguna amiga me pide que la acompañe, porque así uno no tenga necesidad de ir al baño, el hecho de acomedirse a acompañar a las amigas, implica que uno use los servicios sanitarios. Creo que eso es lo único que puedo revelar acerca de la misteriosa ida al baño en compañía de las amigas, que tanta curiosidad les causa a los hombres aunque me parece que se me pasó la mano en las revelaciones!!!.

El último punto es que muchas mujeres vamos a una tienda y nos medimos todo lo que hay en ella pudiendo ocurrir que al final no compremos nada, así hayamos pasado horas enteras buscando algo que necesitábamos. O puede ocurrir todo lo contrario, que vayamos en busca de algo específico y terminemos comprando veinte cosas que no nos hacían falta excepto lo que íbamos buscando. Ocurre también en muchas mujeres (yo me considero un perfecto ejemplar), que nos medimos todo el armario antes de salir de la casa, y al final nos ponemos lo primero que nos habíamos probado. Pero qué le vamos a hacer, ésa también es una cosa femenina. Pero el punto crucial es que las mujeres pasamos horas escogiendo qué ponernos, buscando ropa, zapatos, maquillaje, etc., pero no es particularmente para que nos vean los hombres, no. Las mujeres en general se visten para las otras mujeres (que son las que al final de cuentas se dan cuenta) y se desvisten para los hombres, que la mayoría de las veces no les tiene con cuidado si uno está estrenando de pies a cabeza o si llevamos puesto el mismo pantalón de hace tres años.

A primera vista, estas cosas podrían parecer nimiedades, pero en mi opinión son estas pequeñas cosas las que a la hora de la verdad hacen creer a hombres y mujeres que somos una raza diferente de humanos, cuando en realidad la diferencia entre hombres y mujeres no es tan grande, lo único que nos separa (a parte de la obvia diferencia física, que al final nos une) son estas pequeñas “extravagancias” de nuestra feminidad.


Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche
Oscar Wilde

8 comentarios:

Guille dijo...

Muy bueno, me agrado saber un poco más del paseo al baño. Sigue escribiendo.

H.G. dijo...

Jajajaja muy cierto todo. Ahora, la pregunta del millón de pesos, bolívares, dólares, euros, yenes o lo que sea es: ¿por qué las mujeres cuelgan los cucos en el baño?

En fin... muchas gracias por contribuir a que lso hombres comprendamos un poquito más a las mujeres.

Qué bueno que hayas actualizado tu blog!

Saludos

Anónimo dijo...

POR SUPUESTO QUE COLGAMOS LOS CUCOS EN EL BAÑO!!!!!
JAJAJJAJAJAJAJJAJAJAJ

Diana Arteaga dijo...

Mmmmmmmmmmmm......... Por qué las mujeres colgamos los cucos en el baño?????? Hombre qué pregunta más interesante!!!!!

Anyelina dijo...

Pues no serè mujer entonces, porque YO NO CUELGO LOS CUCOS EN EL BAÑO! siempre me ha parecido terrible! ahì es donde pueden agarrar hongos los cucos por tanta humedad, preguntenle a los ginecologos a ver que piensan de eso...

Filipogs dijo...

Me quedó claro lo último...

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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