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3:48 a. m.

EL DIARIO DE MI VECINA

Confieso que me gusta entrometerme en las vidas ajenas. No particularmente las pertenecientes a mis conocidos, sino más bien todo lo contrario, me encanta enterarme de las cosas de las personas que no conozco. Yo soy de ese tipo de persona que en un restaurante oye la conversación de la mesa en la que está y de la mesa de al lado. O en un bus o metro, me entretengo con las conversaciones de los otros pasajeros, pongo atención a lo que habla la gente en la calle, o lo que van hablando por sus celulares, y encuentro un grato placer en mirar a través de las ventanas de las casas o apartamentos cuyas cortinas están abiertas.


Lo anterior me ha traído todo tipo de experiencias, desde la del viejo verde que se dio cuenta que yo lo estaba oyendo y empezó a hablar de todas las proezas sexuales que iba a practicarle a la mujer de su mejor amigo mientras éste estaba de viaje de negocios, para dejarme saber sus habilidades eróticas y ver si me interesaban; hasta la de la señora empelota que caminaba tranquilamente por su apartamento con las cortinas abiertas en un primer piso con quien me topé, mientras echaba una ojeadilla al interior de su casa. Cabe decir, que todas las historias no terminan en vergüenza, hay algunas experiencias que dejan enseñanzas para la vida, como la que esta me dejó.

Un día iba yo saliendo de mi casa cuando me encontré con que mi vecina se estaba mudando. Al regresar, ya la mudanza había acabado, pero en la puerta del edificio yacían abandonados algunos objetos que antes le habían pertenecido a la ex - residente del 401. Como buena observadora social que soy (no chismosa), decidí echar una ojeada a una pila de libros que había allí tirada, (nunca he podido resistirme a un libro huérfano). Los libros no resultaron de mi interés, ya que la del 401 tenía una seria afición por los libros de superación personal, los cuales evito a toda costa, así que los dejé de lado. Ya estaba a punto de irme cuando un destello dorado brilló en el fondo de la caja donde estaban los otros libros, éste también era un libro pero lucía diferente, me acerqué, lo examiné y con una sonrisa de oreja a oreja leí el título del mismo: “Mi diario”.

Cómo volador sin palo subí a mi casa, me acomodé y me dispuse a leer el diario de la vecina del 401 a quien nunca había visto hasta el día de hoy, y cuyos secretos reposaban en mis manos en ese instante. Su diario empezaba así:

“Odio mi vida. Estoy gorda, estoy fea, estoy sola. Coincidencia?”

Era un comienzo atrapante, así que sin perder tiempo seguí con su lectura. Para mi decepción, las siguientes páginas eran una lista de alimentos con sus respectivas calorías, la sumatoria de las mismas y un comentario al final de cada hoja. Confieso que la sonrisa se me borró de la cara, y perdí todo el interés, me di cuenta que estaba en frente de un diario de dieta. Adiós historias jugosas, -pensé-, iba a devolverlo adonde lo encontré, pero como nunca había visto un diario de dieta, decidí echarle un vistazo a ver qué pitos tocaba.

La primera entrada era el 20 de marzo, ese día mi vecina consumió 1375 calorías (en cuatro pendejadas que se comió), corrió por 45 minutos, hizo pesas y sentadillas, compró una báscula y decidió que tenía que pesar la comida antes de ingerirla. También descubrió que beber agua ayudaba, pero no escribió a qué.

Día 2. Consumió 4530 calorías (un poco pronto para perderse en la ansiedad de la dieta), provenientes de cosas que ni siquiera estaban ricas y que no se debió haber comido (según su propio criterio). Este día traía una moraleja: “De ahora en adelante, sólo voy a comer cosas ricas”.

Día 3. Comió 600 calorías sólo al desayuno, luego la cuenta del resto del día fue de 2770, todas provenientes de dulces y postres. Hay una excusa, estaba deprimida y estresada. Moraleja #2 No tiene que morirse de hambre para hacer dieta y Moraleja #3 “Si deja de comer (empezando esta noche), va a perder peso”.

Día 4,5 y 6. Todo lo demás como los anteriores días.

Día 7. Consumió 2570 calorías y se siente mal. No bajó de peso en su primera semana de dieta. Sigue comiendo mucha basura. Moraleja #4 “La próxima semana sólo voy a comer si tengo hambre”.

Día 8. 1545 calorías tan sólo en el desayuno y el almuerzo, reconoce que la cagó. Moraleja #5 “Implementar en serio el sólo comer si tengo hambre y lavarme los dientes”.

Día 9. Hoy no hay cuenta de calorías. Hoy es un resumen de la experiencia. En este día el diario de dieta adopta un carácter filosófico y revolucionario, de corte marxista. Surge una pregunta: ¿A ver, para qué estoy haciendo esto? Es para contar calorías? No, ¿Es para cambiar mis hábitos? Si. Como éste es el meollo del asunto, ella escribe qué hábitos quiere cambiar. El diario de dieta sufre una revolución, cae el sistema de nomenclatura calórica y sube un sistema basado en el ser humano. El nuevo sistema de medición se basa en contar hábitos, no calorías y adquiere una valuación propia, asi: 1= Si la ingesta de alimentos se realizó por otra razón fuera de la de tener hambre, 2=si la misma tenía como propósito terminar el plato que tenía en frente, y 3= si había comido, incluso si no está rico.

Día 10. El nuevo sistema cayó. Se da cuenta que lo importante no es saber si comió cosas ricas o no, sino saber si comió porque tenía hambre o no. Hay que buscar un nuevo plan a seguir. Mientras tanto, va a meditar 2 veces al día acerca de la persona que quiere ser.

Día 11. Comió 12 cosas a cual más calórica que la anterior. Diez de ellos fueron consumidos por hambre, sólo dos de ellas fueron antojos. Mmm…. El consumo de calorías no bajó, pero como ese no era el punto…. Al menos ahora está comiendo todo con hambre.

Abril 12. No ha estado chequeando sus comidas, ni escribiendo en su diario, porque andaba de vacaciones. Está subida de peso. Claro, lo que está fallando es el sistema. Implementa una nueva revolución y un nuevo sistema de medición. Ahora, el sistema va a estar basado en premios por resultados. De ahora en adelante, va a ganar un punto cada vez que coma sólo cuando tiene hambre, no está claro si 1 o 2 puntos cuando pare de comer al llenarse, y 1 punto cuando coma sólo cosas que le gustan. El sistema de premios es así: Cada vez que acumule 30 puntos, se gana un regalo de US$30, etc. Por supuesto, puede acumular puntos… por si se antoja de algo de más de US$30. Hay una salvedad, ella va a hacer lo que esté en sus manos por adelgazar, pero que si no lo logra, era que no estaba en su destino bajar de peso.

Abril 13. Se ganó un punto

Abril 14. Esta noche no cuenta, es “restaurant night”.

Abril 18. Hoy conoció a Ian, es un poeta y le gustan los gatos, a ella le gustan los gatos. Ella quiere un cuerpo como el de Demi Moore en G.I Jane, o el de la actriz de Matrix. El desear eso demuestra su determinación (escribe en letras mayúsculas). Ella no necesita una vida, necesita un cuerpo y lo va a obtener cueste lo que cueste. Ah, y va a arrastrar a Ian con ella. Juntos se van a inscribir en un gimnasio, van a escalar y tomar clases juntos (no dice de qué). Va a atraparlo en sus rutinas de ejercicio y así compartirán cosas juntos.

Abril 19. Salió a montar en bicicleta con Ian, pero su cadena se rompió, probablemente porque anoche la utilizó. Hoy se siente flaca y no tuvo hambre de más en todo el día.

Mayo 10. Mi vecina se explaya en una lista interminable de sueños. Quiere a Ian en su vida, y arco irises, y paseos bajo la lluvia (donde ella es flaca) y otras pendejadas similares.

Mayo 11. Ian tuvo que irse. Nicole y Doris se fueron con él. Perras.

Mayo 17-18: Ben quería matar a Ian. Ben= Malo (La letra parece un poco de borracha, está ilegible e incoherente)

Mayo 26. Lleva varios días sin escribir. Hoy vuelve a retomar este diario como diario de dieta. Ya no le importa su peso, y es consciente de que hay cosas que no puede cambiar. Sin embargo, intentará desde una perspectiva menos enfermiza cambiar sus hábitos alimenticios y eventualmente lograr perder esos kilitos de más que le sobran. Ya no tiene afán, ni ansiedades con respecto hacia ella o su cuerpo. Además ya no está sola, Ian sostiene su mano, y la quiere tal y como es.

Después de esta fecha no hubo más anotaciones. Creo que la dieta fue reemplazada por otra terapia baja-kilos más eficiente, porque el día de su trasteo mi vecina se veía guapísima, y había un tipo con cara de poeta cargando su gato, y ayudándola a mudarse. Me di cuenta también, que el diario de mi vecina no resultó ser otra cosa que uno más de sus libros de superación, tal vez el único que valía la pena leer, porque su enseñanza era infalible: No hay gadejo que un buen po…eta no quite!

3:35 p. m.

UN DÍA EN LA VIDA DE…

EVO MORALES:
A ver, muestre a ver si entendí. Si me llaman diciendo que es de parte de otro mandatario, tengo que preguntar que de cuál, tomar los datos y cerciorarme que sí es un mandatario de verdad y no una broma para la radio o la televisión de otros países. Si me siento inseguro, paso la llamada a mi secretaria o a alguien más para que ellos verifiquen, tengo que espichar sobre “hold” y después extensión de la secretaria y “transfer”.


WOO SUK HWANG:
Yo no podel creel que todo el mundo pensó que de veldad yo habel podido ploducil células madle de embliones humanos clonados, ja,ja,ja, pelo si ela solo una bloma que hicimos con los compañelos del labolatolio, una muestra de humol koleano, una bloma entle científicos!!!!!


JOHN KERRY Y OTROS MUCHOS MILLONES DE HOMBRES Y MUJERES ALREDEDOR DEL MUNDO:


SADAM HUSSEIN:

Satán? Satán? Por qué me has abandonado, si yo hice todo lo que querías Satán. Me alié con Estados Unidos, me desalié de Estados Unidos, maté a mi propia gente, patrociné grupos terroristas, patrociné guerras, causé la muerte de muchos inocentes, me convertí en el Anticristo para proteger al verdadero Anticristo, entonces, por qué me has abandonado???


SATÁN:

A ver, mi reelección: ya, Reelección de Huguito: ya, Reelección de Álvaro: en proceso, Madona en primeros lugares de ventas: ya. Sismos en el sur de Asia: pum. Gripa Aviar: esparcida, hambrunas: repartidas estratégicamente.
Spiderman haciendo mi signo satánico y enseñándolo a todos los niños y niñas del mundo: éxito total!!!


PUCHIS:
Eche Juan Ramón, cuando van a aprender a cerrar la puerta?.
Quiubo Costeño, vió el periódico de hoy? Ahora si nos jodimos, con lo de la re-elección de Uribe y la goleada del Real Cartagena, creo que primero vamos a ver la cara del Tuto Barrios que el triunfo de Serpa y de Santa Fe. Estas son las vainas que me embejucan de este país!!!!


BRITNEY SPEARS:
Estoy hecha un bagre, tengo cara de bagre, tengo nariz de bagre, tengo boca de bagre, mueca de bagre, debo ser un bagre, oh por Dios me estoy volviendo un bagre!!! Pero yo era linda, yo me di besos con Madona, yo era “smoking hot”. Y ahora... soy un bagre!!! Será por eso que Kevin, me engaña con cuanto bagre se le pasa por en frente?

2:23 p. m.

¡ES QUE ESOS GRINGOS SI..!

Quién alguna vez en la vida no ha usado la frase “es que esos gringos si...” para iniciar un comentario positivo, frente a algo que en Colombia es todo lo contrario. A más de uno le habrá saltado la duda en algún momento de su vida de por qué nosotros no somos como los gringos, y en ocasiones muchos habrán querido que los gringos nos invadan para ver si por fin mejora la situación en nuestro país. Pero permítanme decirles que nosotros no somos como ellos, ningún colombiano que se respete tiene madera de gringo (eso por motivos que deben ser de tipo genético) y es muy difícil que lleguemos algún día siquiera a parecernos, debido a que las diferencias que nos separan son abismales.

Por ejemplo, a los gringos les encanta mantener ambientes de trabajo felices, y para eso se hace muy importante que los miembros de los equipos de trabajo mantengan un buen humor constante, y por lo general existe un “cheer up system”, en el cual todos sonríen, y se dan palabras de ánimo, se felicitan por cualquier bobada con el fin de animar al personal de trabajo. El típico Gimme’five, o en colombiano autóctono: “chócatelas”, adorna todos los espacios. Si haces algo que va con el espíritu del equipo, el líder del equipo dice “dame esos cinco” y estimulan a los demás a hacer lo mismo, para crear un verdadero espíritu de camaradería. Esto, así se odien entre sí, así no se soporten, porque lo más importante es estar animado y en buena disposición de trabajo, o al menos aparentarlo. En Colombia hacer el mal ambiente también es parte importante del trabajo. El saber que no todos somos granitos de oro para caerle bien a todo el mundo es aceptable e incluso, parte importante del respeto en el área de trabajo. Desde que no pase de chismes de corredor o charlas de café y burlas sin importancia, yo digo que es incluso “saludable”.

En Estados Unidos los hijos se pueden emancipar de los padres y separarse legalmente de ellos siendo considerados como adultos antes de los 18 años. Esto para propósitos de toma de decisiones únicamente, porque los padres (si el hijo así lo desea) tienen que seguir pasándole plata para sostenerse. Yo me pregunto: Existe algo parecido en la legislación colombiana? No funciona acaso que los padres tienen que empezar a echarle indirectas a los hijos de 40 años para que se vayan de la casa? Y no somos considerados adultos responsables sólo cuando acabamos la carrera a los 22, 25, o 27 años?

Otra cosa que nos separa es el hecho que los gringos adoptan carreteras, (y en ocasiones niños, aunque creo que las carreteras son más populares), y una vez alguien decide hacerlo se compromete a cuidarla, limpiarla, tenerla como un lulo y velar por que no le pase nada. En Colombia, en la mayoría de los casos, la gente en vez de adoptar algo, busca más bien ser adoptada o apadrinada por alguien que se encargue de que nada les falte, que les asegure el acceso a los trabajos, instituciones educativas, buses ejecutivos, resolución de problemas legales, desaparición de las multas de tránsito, pago de servicios, agilización de las vueltas de notariado y registro, entre cualquier otra acción que necesite de conocer a un padrino o persona estratégica que pueda facilitarnos la vida.

En Estados Unidos se pueden comprar las cosas y devolverlas si a uno no le gustan, de esta manera uno puede recuperar el dinero invertido incluso habiéndo usado dichos ítems, siempre y cuando uno tenga las etiquetas y el recibo de compra, evidentemente. En Colombia: NO. Es más, hay que rogar para que las cosas sirvan para los fines para los cuales fueron adquiridos, porque en Colombia en la mayoría de los negocios: “no se aceptan devoluciones”.

En Estados Unidos los festivos son el día en que caen, y si el día festivo cayó en domingo no se pasa para el lunes siguiente, sino que ese festivo se pierde. Sólo hay 10 festivos en todo el año, y ni siquiera, siendo uno de los países más adoradores del trabajo, celebran el 1 de mayo día “internacional” del trabajo; tienen uno en septiembre, pero ese día muchas personas trabajan de todas maneras (supongo que ellos dicen que para honrar al trabajo, el día del trabajo se debe trabajar). En Colombia, tenemos 17 días festivos que se respetan y que son inamovibles. Desde la “epifanía” (qué carajos es la epifanía?) hasta el día de la raza tienen su día especial en nuestro país, y eso sin incluir los días que se declaran festivos nacionales cuando un equipo gana al fútbol, o una colombiana gana el miss universo, o cosas así por el estilo, lo cual nunca harán los gringos.

En Estados Unidos si pasa un avión hay que empezar a correr en dirección contraria a la dirección que este lleve, no importa adonde se dirija. Indistintamente hay que correr, y de ser posible gritar, para generar más pánico (a los gringos les encanta vivir con miedo de todo). En Colombia si uno ve un avión dirigiéndose a algún lado, el regocijo es generalizado. Le da a uno alegría ajena porque unos afortunados pasajeros finalmente consiguieron que el avión despegara del aeropuerto, no sabemos si a tiempo o no, pero por lo menos despegaron. Eso sí, en lo que aventajamos a los gringos es que si nos da ganas de entrar al baño durante los primeros o los últimos 40 minutos del vuelo, podemos ir al baño sin que la azafata nos toque la puerta como loca y nos amenace con levantarnos cargos por el gran delito federal que acabamos de cometer de haber ido al baño.

En Estados Unidos, en los restaurantes hay que pedir que todos los cocineros le muestren las manos, si a alguno le falta un dedo puede ser que éste le salga en su comida. Eso no es malo por supuesto, porque en caso dado uno puede demandar al establecimiento por muchos millones de dólares y vivir el resto de su vida a costa del pobre dedo de algún desgraciado. En Colombia, si llegara a salir un dedo en un plato de comida, sería para una gran parte de la población nacional la primera vez que hayan visto carne en un plato.

En la tierra prometida si un niño (normal) decide jugar con sus amigos del colegio con el mercurio de un termómetro, hay que temer lo peor, empezando por contaminación bio-química, la evacuación del colegio y de por lo menos 3 cuadras a la redonda y terminando con una acusación de ataque bio-terrorista al ampón de 10 años que osó poner en riesgo la vida de sus compañeritos y la suya propia. En Colombia, niño que no jugó con el mercurio de un termómetro no tuvo infancia completa, y en general, ninguna de las personas que conozco que jugaron con el mercurio del termómetro que por fin “se rompió” (incluyéndome), alteró su crecimiento normal, ni el de ninguna de las personas a su alrededor.

En Estados Unidos todo, pero léase bien “todo” causa cáncer o es mortal. Si lo picó un zancudo en el brazo, espere lo peor, puede morir infectado por alguna enfermedad que el insecto le trasmitió. Si se tomo una aspirina corra y vomítela, probablemente la ulcera se le explote y muera. En Colombia tenemos motivos más agudos que causan la muerte de las personas, y no están ligadas particularmente a una bebida dietética que nos envenenó, o a un pantalón nuevo que no lavamos antes de usarlo por primera vez y nos llevó al borde de la muerte o a una cadena de restaurantes que nos hizo aumentar de peso hasta el punto de dejarnos físicamente inservibles.

En Estados Unidos se puede trabajar en una tienda de café o en un restaurante y ganar suficiente dinero para vivir cómodamente, pagar la casa, el carro, el colegio de los hijos, los viajes, la ropa, la universidad, etc., y nadie es descatalogado socialmente. En Colombia trabajar como servidora de café en OMA o servir mesas en un restaurante no alcanza para un carajo, y además no le permite a uno darse lujos, ni mucho menos ascender de clase. Es más, en Colombia nadie medianamente social trabajaría en OMA, pero estando en Estados Unidos eso no importa, aquí se trabaja en lo que sea y sin mayores pudores.

En Estados Unidos la gente suele pagar con cupones, y coleccionan todos los cupones que salen en los periódicos, las revistas, las cajas de cereal, las facturas, los volantes, etc., para pagar sus cuentas. Hay gente incluso que no va a ningún lado, o no realiza ninguna compra sin los cupones reglamentarios. Nuestro país, no tiene un sistema de cupones, y para ser sincera no sé qué tan validos podrían ser con tanto sistema de “clonación de documentos y demás”, por no decir falsificación.

En Estados Unidos la edad mínima para empezar a tomar es los 21 años (3 años después de que pueden votar, enlistarse en el ejército e ir a la guerra), y generalmente se trata de hacer cumplir esa ley castigando a los vendedores que no exijan identificación a los compradores y/o a los padres de los bebedores precoces. Siempre he tenido la duda de si a los soldados gringos menores de 21 años que están en zonas de alto conflicto, les llamarán a los papás si deciden tomarse un trago de algo para matar el frío o para darse coraje? En Colombia existe la ley 124 de 1994 y la ley 30 de 1986 la primera que prohíbe el expendio de bebidas embriagantes a los menores de edad y la segunda que avisa que el consumo de alcohol es perjudicial para la salud, todos las conocemos, aparece en todas las propagandas y la publicidad de bebidas alcohólicas y demás, todos somos conscientes de su importancia, pero… en un país donde el deporte nacional es tomar cerveza, donde uno puede ir a la tienda de la esquina o a la droguería a comprar “trago para mis papás”, y nadie exige otra explicación, o compañía adulta, en donde uno desde pequeño empezó a tomar en familia (en proporciones acordes con el tamaño y la edad), pero tomar bebidas alcohólicas al fin y al cabo, será que se puede hacer cumplir estas leyes?

Los gringos tienen 7 continentes África, América del Norte (compuesta por Canadá, EEUU y pese a su disgusto México), América del Sur (Al sur nos chutaron todos los demás paisillos que hay de México para abajo, ni siquiera tomaron como punto de referencia la separación que hace del continente el canal de Panamá), Antártica, Asia, Europa y Oceanía y en ocasiones Euroasia, que es algo así como los “wanna be” de Europa oriental. Nosotros sólo tenemos 6 continentes. Eso debe influir en su desarrollo, es más yo creo que se nos debería enseñar de esta manera la geografía universal, a ver si de pronto empezamos a entender por que nunca podremos ser como los gringos.

Los gringos siempre están tratando de eliminar procesos innecesarios, y hacen las cosas más fáciles y expeditas. Por ejemplo, usan las iniciales de las palabras en vez de las palabras enteras, ellos no dicen “As soon as posible”, ellos dice A.S.A.P., y todo el mundo entiende, (eso cree uno, pero a mi me gusta pensar que se hacen los que entienden para no tener que pasar por el oso de preguntar que es el I.N.R o el F.A.P, el D.O.A, o el R.S.V.P., el cual usan como verbo), pero no me imagino en Colombia haciendo lo mismo, reemplazando el “Tan pronto como sea posible” por un T.P.C.S.P., creo que se prestaría para problemas y más confusiones aún, nosotros solo hemos podido con el T.Q.M, el Q.E.P.D. y el Q.A.P que nadie sabe lo que es, pero que todos lo usamos gracias al noticiero con el mismo nombre que se despedía diciendo que habíamos quedado QAP.

Todos los carros americanos vienen con pito incluido, pero a nadie se le ocurre tocarlo, está ahí de adorno, o para recordarles que la auto-abstención es buena. En Colombia, los niveles de contaminación por ruido son unos de los más altos del mundo. Pitarle al de adelante para que avance cuando el semáforo cambia a verde y éste o ésta están distraídos haciendo quien sabe qué, es menester de uno como conductor, o si alguien hace una brutalidad uno refuerza el insulto con una buena pitada. El pito en Colombia es el mejor amigo del conductor.

En Estados Unidos, no hay ni perros ni gatos callejeros, de por si es extraño ver perros o gatos, pero uno no los ve, porque existe un excelente sistema de control de animales y además gente buena dispuesta a adoptar a estos animalitos que no tienen hogar, aunque eso les implique tener 100 gatos (no digo 100 gatos por exagerar, son literalmente 100 gatos o más) dentro de una casa, con toda la prole que vayan teniendo, lo cual supone que los dueños deban alimentar a todos esos animales, y cuidarlos. Sin embargo, esta tarea puede resultar un poco complicada cuando uno pierde la cuenta de cuántos animales tiene y al final, todos los 200 animales pueden terminar muertos. Pero lo que importa aquí es el corazón amplio y tan dado a “dar” del gringo y no de si tiene la capacidad a la hora del té, de hacer frente a las responsabilidades adquiridas. Por otra parte, si bien en Colombia ha disminuido el número de animales callejeros, todavía se ven animales sin dueño andando orondos por ahí, olisqueando la basura o haciendo pipi en los carros. La gente no va adoptando perros ni gatos, y mucho menos si son callejeros. A lo máximo que llega el colombiano, es a enternecerse y comprar los cachorritos que venden en frente del “Tía” de la séptima con 13 en pleno centro de Bogotá, para después arrepentirse para siempre de tal adquisición, puesto que de chiquitos son los animalitos más tiernos del mundo, pero al crecer se convierten en la raza de perros más fea nunca antes vista en la historia de la humanidad.

Por estos y probablemente por otros millones de cosas más, nunca vamos a poder ser como los gringos. Somos sustancialmente diferentes, vemos el mundo con ojos diferentes, priorizamos las cosas de una manera diferente, es más, ni siquiera los colombianos que viven en Estados Unidos y se creen más gringos que los mismos gringos se acercan. Se quejan de todo en Colombia eso sí, y comparan, y ellos viven felices de estar en Estados Unidos porque “es que los gringos si...”, pero hay una verdad indiscutible y es que al final la sangre siempre tirará, la tierra siempre tirará y Colombia siempre tirará!!!

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