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Es usted un Buen Colombiano?

Si usted es de los que saca pecho cuando ve el tricolor nacional, y de los que se para en posición "firme" cuando suena el himno nacional (aunque todavía no comprenda muchas de las estrofas que éste tiene). Si está orgulloso de ser colombiano y usa manilla con la banderita nacional que lo prueba. Si toma café antes de irse a dormir para que le dé sueñito, y no se emparranda sino con la bebida producida por las cañas de los valles nacionales y el anís de sus montañas, tal vez este quiz sea para usted.






Respuestas:

1. 8 respuestas acertadas: Usted es más colombiano que una bandeja paísa y la estampita del Divino Niño, con túnica rosadita. Es un orgullo contarlo entre nuestras filas.

2. 6-8 respuestas acertadas: Está usted en el camino de convertirse en un colombiano de mostrar. Y a pesar de que le falta un poco de conocimiento, es normal, la amnesia nos viene a todos.

3. 4-6 respuestas acertadas: Aunque no está mal, porque todavía "se salva" es hora de empezar a recitar el saludo a la bandera, el himno nacional, el "ay que orgulloso me siento de ser un buen colombiano" y de repasar la cartilla de cívica, para que no vaya y sea que empiece a confundir a Rafael Nuñez, con Rafael Santos.

4. 2-4 respuestas acertadas: Usted es de ese tipo de colombianos que no está seguro si Colombia se independizó en 1886, al parecer con apoyo de Napoleón y la Revolución francesa. Pero está seguro que le debemos mucho a los gringos.

5. 1 respuesta correcta: Fué la de "La patria Boba" o un chepazo?

6. Ninguna correcta: No se vaya a perder ninguno de los próximos artículos que versarán sobre ":La historia de Colombia, para dummies"

10:21 p. m.

ALGUNAS COSAS QUE HAY QUE SABER CUANDO SE VIVE EN COLOMBIA

En Colombia ocurren cosas extrañas. Existen tantos mitos y creencias alrededor de tantos temas, que es difícil no pecar en algunos de ellos, sin embargo, a continuación comparto con ustedes algunas de estas cosas raras que pasan en el país de las orquídeas y las palmas de cera, y que de repente puede ayudar a muchas personas a comprender muchas cosas. Yo no sé si estas cosas ocurren en otras partes del globo terráqueo, pero de lo único que estoy segura es que si uno está en territorio colombiano, estas empiezan a regir, sin discriminación de nacional o extranjero.

Si usted está en Colombia, tiene que empezar a poner mucho cuidado con el cuidado del pelo, porque en Colombia, el pelo debe cortarse cuando la luna está en cuarto menguante para que éste se ponga abundante, y en cuarto creciente para que crezca más rápido, si se lo corta un día cualquiera, lo único que va a lograr es que el pelo haga lo que se le dé la gana y se rebele y ponga fuera de control, si usted vive en Colombia y tiene pelo rebelde ya puede saber porqué es (como me suele pasar a mí, que nunca he podido cuadrar mis sesiones capilares con los días correctos). Por otro lado, no es para acabar con las profesionales femeninas de la belleza, pero si una mujer le corta el pelo a uno y está con el periodo, se le puede tirar el pelo a uno, así que si no tiene confianza con su estilista, es mejor que se lo corte un hombre.

Si está en tierra caliente, especialmente en los llanos orientales o en lugares donde abundan las serpientes y culebras, las mujeres que están amamantando tienen que cuidarse demasiado, porque esos animales al sentir el olor de la leche vienen mientras la mujer duerme o descansa la siesta, y la succiona, acabando con todas las reservas lácteas de la misma. Incluso gran parte de la causa de mortalidad en niños “de pecho” por desnutrición en estas zonas, ocurre debido a esta causa. Las madres amamantan a sus niños regularmente, sin percatarse que no tienen leche, y por tanto a pesar de que creen que están alimentando a sus hijos, en realidad los pequeños están muriendo de hambre. Esto de la leche es tan cierto, que incluso en algunas partes del país, para purgar a los niños, los sientan sobre una bacinilla con leche tibia y por increíble que parezca, las lombrices intestinales al sentir el olor de la leche tibia, bajan a tomarla abandonando el cuerpo de los niños lombricientos.

Ahora, si usted es de los que sufren porque le salen uñeros en las manos, o padrastros o cueritos, como sea que los llame, es probablemente por cortarse las uñas el día equivocado. El manicure debe realizarse en un día de la semana que no tenga “r”, como el lunes o el sábado o el jueves o el domingo, de lo contrario, las uñas se llenarán de ellos. Reto a quien sea a que haga la prueba.

Si le sale una verruga, que puede pasar, porque pasa hasta en las mejores familias, hay que frotarla con un grano de maíz, pero no cualquier grano de mazorca, sino un maíz seco de esos para hacer arepas, después hay que irse por una carretera y tirarlo para atrás. El truco está en que uno no puede mirar hacia atrás, ni volver a pasar por esa carretera nunca jamás, porque de lo contrario creo que le cae la maldición de la verruga y no hay tratamiento que se la quite. Por eso lo más recomendable es buscar un lugar lejano, y desprovisto de interés donde no den ganas de volver ni de visitar de nuevo, yo aconsejo para estos menesteres un lugar como Honda, o Apulo.

Para quitarse el olor a condimentos de las manos después de partir cebollas, o usar diferentes adobos, lo mejor es poner las manos bajo el chorro de agua fría y terminar frotando la parte de arriba de las manos la una contra la otra. Por que? No se sabe, pero si uno está en Colombia, esta acción le quita a uno los malos olores.

El pan también tiene otros usos además del alimenticio, dicen que si uno se pone un pedazo de pan debajo de la lengua mientras corta cebolla, uno no llora. O por ejemplo, si se pinta una habitación y se quiere eliminar el molesto olor a pintura, se pone un trozo de pan blanco en las esquinas de la misma, y éste absorberá todo el olor de la pintura en cuestión de horas. Creo que tiene que ser pan colombiano, sino, no funciona


En Colombia, otra que le tiene gusto a la leche es la tinta. Si se le “vomitó” un lapicero sobre la camisa favorita, o sobre el pantalón nuevo (que es donde se le vomitan a uno los lapiceros), hay que sumergirlos inmediatamente o tan pronto como sea posible en leche y poner a hervir el pedazo, y como por arte de magia, la mancha sale sola.

Para que los tragos no lo agarren a uno tan fuerte, dicen los entendidos (porque yo nunca me he tomado un trago), hay que tomarse una cucharada de aceite de oliva antes de tomar traguito o ir a una fiesta. Eso absorberá todo el alcohol y no permitirá que nos emborrachemos o por lo menos ayudará a aguantar más los tragos. Ahora, si se tomó todos los tragos y quedó con “tufo” de borracho, lo mejor es comerse un tomate crudo, que al parecer reduce notablemente los efectos del alcohol sobre el aliento.

En un país como Colombia, la gente se enferma por cosas interesantísimas, por ejemplo, vestirse mucho de negro o usar ropa negra frecuentemente hace que la piel absorba el yodo que contiene el color negro, bajando nuestras defensas y afectando la salud. Es que en Colombia se ha muerto mucha gente por ir de negro todo el tiempo.

También aquí las plantas comparten el mismo “calor” de la gente colombiana y resienten la falta de cariño y de atención. Está científicamente comprobado que si uno habla con las plantas de la casa, estas crecen más bonitas y de hecho “crecen”, y florecen. Es que en Colombia, las plantas parece que estuvieran vivas!!! Además que son una fuente de ayuda para combatir la soledad y los problemas mentales. Siempre que uno tenga una mata en la casa, las posibilidades de enloquecer por hablar sólo se reducen, porque siempre queda la excusa de que uno le está hablando a la mata.

En Colombia hemos descubierto todos los beneficios de todos los productos a nuestra disposición. Por ejemplo, la cerveza no sólo sirve para quitar la sed o celebrar o acompañar las comidas, aquí uno de los mejores bronceadores es la cerveza y no solo sirve para broncear la piel, sino para aclarar el pelo. Uno se echa cerveza por todas partes, eso si bien echadita para evitar mancharse y se pone al sol, y este procedimiento asegura un acaramelado envidiable.

En este mismo sentido, las pastillas anticonceptivas y la aspirina no son sólo para los propósitos que ya todos conocemos, sino que puestos dentro del champú, hacen maravillas en el pelo. Es decir, si evitan que uno quede embarazado y quitan cualquier dolor, e incluso previenen infartos, como no van a colaborar a mejorar el aspecto físico del pelo.

Otra cosa que en Colombia no falla es el sereno. El sereno es un arma de doble filo, pero nada es más eficaz para desmanchar ropa blanca, que dejarla toda la noche al sereno. Otros beneficios del sereno son su efecto medicinal para quitar orzuelos, o para cargar talismanes (sobre todo cuarzos, tan populares con eso de la nueva era, el reiki, y todas esas cosas locas del nuevo milenio).

Si le rascan las palmas de las manos, corra a comprar la lotería o a hacer un Chance, porque eso es plata que le va a llegar de algún lado. A la gente que se ganó la lotería en Colombia siempre le estuvo precedida dicha ganancia, de una extraña rasquiña en las palmas de las manos.

Si se fractura una extremidad y le ponen yeso, durante el tiempo que tenga el yeso puesto, dicha extremidad no se puede exponer al agua colombiana, porque las consecuencias son horripilantes. La gente que ha osado dejarse caer agua en un brazo o pie enyesado, ha sufrido terribles consecuencias. La menos grave, es el adelgazamiento del brazo o de la pierna al tamaño del hueso. Es decir, le queda un brazo gordito con huesito y musculito, grasita y pielecita y el otro brazo le queda sólo con el hueso forrado de pielecita pero sin carnecita ni musculito, y lo he visto con mis propios ojos.

En Colombia los santos y las vírgenes y toda la cúpula celeste es decir los “duros del cielo”, están en todas partes. Si usted está en Colombia trate de no pecar ni blasfemar, ni resentir contra ninguno de ellos, porque lo oyen, donde sea que usted esté, por ahí siempre hay un santo o una virgencita parando oreja, y se las cobran, por eso es mejor tratar de no pecar. Ahora, si lo que usted necesita es pedir un favor o encomendársele a alguno para algún favor especial, está en el lugar preciso. En Colombia uno negocia con San Antonio, o con San Judas la encontrada de cualquier objeto perdido con 4 padres nuestros y un Ave María. O sea, es fácil y son accesibles.

Si usted se preguntaba por qué le pasaban ciertas cosas o cómo podía solucionar ciertas otras, o por qué a unos parece que las cosas se les resuelven más fáciles que a usted, se puede ir dando una idea de que especialmente en Colombia, quien tiene la información tiene el poder y quien conoce todos los trucos del manual, la vida le es mucho más fácil. Como la lista es larga, dejaré otras cositas para una futura ocasión, o para que cada uno las averigüe, la forma de hacerlo es muy sencilla, agarren papel y lápiz y siéntese con su abuelo o abuela toda una tarde e investiguen cuáles son las cosas que uno debe saber para vivir cómodamente en Colombia.

3:35 p. m.

UN DÍA EN LA VIDA DE…

EVO MORALES:
A ver, muestre a ver si entendí. Si me llaman diciendo que es de parte de otro mandatario, tengo que preguntar que de cuál, tomar los datos y cerciorarme que sí es un mandatario de verdad y no una broma para la radio o la televisión de otros países. Si me siento inseguro, paso la llamada a mi secretaria o a alguien más para que ellos verifiquen, tengo que espichar sobre “hold” y después extensión de la secretaria y “transfer”.


WOO SUK HWANG:
Yo no podel creel que todo el mundo pensó que de veldad yo habel podido ploducil células madle de embliones humanos clonados, ja,ja,ja, pelo si ela solo una bloma que hicimos con los compañelos del labolatolio, una muestra de humol koleano, una bloma entle científicos!!!!!


JOHN KERRY Y OTROS MUCHOS MILLONES DE HOMBRES Y MUJERES ALREDEDOR DEL MUNDO:


SADAM HUSSEIN:

Satán? Satán? Por qué me has abandonado, si yo hice todo lo que querías Satán. Me alié con Estados Unidos, me desalié de Estados Unidos, maté a mi propia gente, patrociné grupos terroristas, patrociné guerras, causé la muerte de muchos inocentes, me convertí en el Anticristo para proteger al verdadero Anticristo, entonces, por qué me has abandonado???


SATÁN:

A ver, mi reelección: ya, Reelección de Huguito: ya, Reelección de Álvaro: en proceso, Madona en primeros lugares de ventas: ya. Sismos en el sur de Asia: pum. Gripa Aviar: esparcida, hambrunas: repartidas estratégicamente.
Spiderman haciendo mi signo satánico y enseñándolo a todos los niños y niñas del mundo: éxito total!!!


PUCHIS:
Eche Juan Ramón, cuando van a aprender a cerrar la puerta?.
Quiubo Costeño, vió el periódico de hoy? Ahora si nos jodimos, con lo de la re-elección de Uribe y la goleada del Real Cartagena, creo que primero vamos a ver la cara del Tuto Barrios que el triunfo de Serpa y de Santa Fe. Estas son las vainas que me embejucan de este país!!!!


BRITNEY SPEARS:
Estoy hecha un bagre, tengo cara de bagre, tengo nariz de bagre, tengo boca de bagre, mueca de bagre, debo ser un bagre, oh por Dios me estoy volviendo un bagre!!! Pero yo era linda, yo me di besos con Madona, yo era “smoking hot”. Y ahora... soy un bagre!!! Será por eso que Kevin, me engaña con cuanto bagre se le pasa por en frente?

2:23 p. m.

¡ES QUE ESOS GRINGOS SI..!

Quién alguna vez en la vida no ha usado la frase “es que esos gringos si...” para iniciar un comentario positivo, frente a algo que en Colombia es todo lo contrario. A más de uno le habrá saltado la duda en algún momento de su vida de por qué nosotros no somos como los gringos, y en ocasiones muchos habrán querido que los gringos nos invadan para ver si por fin mejora la situación en nuestro país. Pero permítanme decirles que nosotros no somos como ellos, ningún colombiano que se respete tiene madera de gringo (eso por motivos que deben ser de tipo genético) y es muy difícil que lleguemos algún día siquiera a parecernos, debido a que las diferencias que nos separan son abismales.

Por ejemplo, a los gringos les encanta mantener ambientes de trabajo felices, y para eso se hace muy importante que los miembros de los equipos de trabajo mantengan un buen humor constante, y por lo general existe un “cheer up system”, en el cual todos sonríen, y se dan palabras de ánimo, se felicitan por cualquier bobada con el fin de animar al personal de trabajo. El típico Gimme’five, o en colombiano autóctono: “chócatelas”, adorna todos los espacios. Si haces algo que va con el espíritu del equipo, el líder del equipo dice “dame esos cinco” y estimulan a los demás a hacer lo mismo, para crear un verdadero espíritu de camaradería. Esto, así se odien entre sí, así no se soporten, porque lo más importante es estar animado y en buena disposición de trabajo, o al menos aparentarlo. En Colombia hacer el mal ambiente también es parte importante del trabajo. El saber que no todos somos granitos de oro para caerle bien a todo el mundo es aceptable e incluso, parte importante del respeto en el área de trabajo. Desde que no pase de chismes de corredor o charlas de café y burlas sin importancia, yo digo que es incluso “saludable”.

En Estados Unidos los hijos se pueden emancipar de los padres y separarse legalmente de ellos siendo considerados como adultos antes de los 18 años. Esto para propósitos de toma de decisiones únicamente, porque los padres (si el hijo así lo desea) tienen que seguir pasándole plata para sostenerse. Yo me pregunto: Existe algo parecido en la legislación colombiana? No funciona acaso que los padres tienen que empezar a echarle indirectas a los hijos de 40 años para que se vayan de la casa? Y no somos considerados adultos responsables sólo cuando acabamos la carrera a los 22, 25, o 27 años?

Otra cosa que nos separa es el hecho que los gringos adoptan carreteras, (y en ocasiones niños, aunque creo que las carreteras son más populares), y una vez alguien decide hacerlo se compromete a cuidarla, limpiarla, tenerla como un lulo y velar por que no le pase nada. En Colombia, en la mayoría de los casos, la gente en vez de adoptar algo, busca más bien ser adoptada o apadrinada por alguien que se encargue de que nada les falte, que les asegure el acceso a los trabajos, instituciones educativas, buses ejecutivos, resolución de problemas legales, desaparición de las multas de tránsito, pago de servicios, agilización de las vueltas de notariado y registro, entre cualquier otra acción que necesite de conocer a un padrino o persona estratégica que pueda facilitarnos la vida.

En Estados Unidos se pueden comprar las cosas y devolverlas si a uno no le gustan, de esta manera uno puede recuperar el dinero invertido incluso habiéndo usado dichos ítems, siempre y cuando uno tenga las etiquetas y el recibo de compra, evidentemente. En Colombia: NO. Es más, hay que rogar para que las cosas sirvan para los fines para los cuales fueron adquiridos, porque en Colombia en la mayoría de los negocios: “no se aceptan devoluciones”.

En Estados Unidos los festivos son el día en que caen, y si el día festivo cayó en domingo no se pasa para el lunes siguiente, sino que ese festivo se pierde. Sólo hay 10 festivos en todo el año, y ni siquiera, siendo uno de los países más adoradores del trabajo, celebran el 1 de mayo día “internacional” del trabajo; tienen uno en septiembre, pero ese día muchas personas trabajan de todas maneras (supongo que ellos dicen que para honrar al trabajo, el día del trabajo se debe trabajar). En Colombia, tenemos 17 días festivos que se respetan y que son inamovibles. Desde la “epifanía” (qué carajos es la epifanía?) hasta el día de la raza tienen su día especial en nuestro país, y eso sin incluir los días que se declaran festivos nacionales cuando un equipo gana al fútbol, o una colombiana gana el miss universo, o cosas así por el estilo, lo cual nunca harán los gringos.

En Estados Unidos si pasa un avión hay que empezar a correr en dirección contraria a la dirección que este lleve, no importa adonde se dirija. Indistintamente hay que correr, y de ser posible gritar, para generar más pánico (a los gringos les encanta vivir con miedo de todo). En Colombia si uno ve un avión dirigiéndose a algún lado, el regocijo es generalizado. Le da a uno alegría ajena porque unos afortunados pasajeros finalmente consiguieron que el avión despegara del aeropuerto, no sabemos si a tiempo o no, pero por lo menos despegaron. Eso sí, en lo que aventajamos a los gringos es que si nos da ganas de entrar al baño durante los primeros o los últimos 40 minutos del vuelo, podemos ir al baño sin que la azafata nos toque la puerta como loca y nos amenace con levantarnos cargos por el gran delito federal que acabamos de cometer de haber ido al baño.

En Estados Unidos, en los restaurantes hay que pedir que todos los cocineros le muestren las manos, si a alguno le falta un dedo puede ser que éste le salga en su comida. Eso no es malo por supuesto, porque en caso dado uno puede demandar al establecimiento por muchos millones de dólares y vivir el resto de su vida a costa del pobre dedo de algún desgraciado. En Colombia, si llegara a salir un dedo en un plato de comida, sería para una gran parte de la población nacional la primera vez que hayan visto carne en un plato.

En la tierra prometida si un niño (normal) decide jugar con sus amigos del colegio con el mercurio de un termómetro, hay que temer lo peor, empezando por contaminación bio-química, la evacuación del colegio y de por lo menos 3 cuadras a la redonda y terminando con una acusación de ataque bio-terrorista al ampón de 10 años que osó poner en riesgo la vida de sus compañeritos y la suya propia. En Colombia, niño que no jugó con el mercurio de un termómetro no tuvo infancia completa, y en general, ninguna de las personas que conozco que jugaron con el mercurio del termómetro que por fin “se rompió” (incluyéndome), alteró su crecimiento normal, ni el de ninguna de las personas a su alrededor.

En Estados Unidos todo, pero léase bien “todo” causa cáncer o es mortal. Si lo picó un zancudo en el brazo, espere lo peor, puede morir infectado por alguna enfermedad que el insecto le trasmitió. Si se tomo una aspirina corra y vomítela, probablemente la ulcera se le explote y muera. En Colombia tenemos motivos más agudos que causan la muerte de las personas, y no están ligadas particularmente a una bebida dietética que nos envenenó, o a un pantalón nuevo que no lavamos antes de usarlo por primera vez y nos llevó al borde de la muerte o a una cadena de restaurantes que nos hizo aumentar de peso hasta el punto de dejarnos físicamente inservibles.

En Estados Unidos se puede trabajar en una tienda de café o en un restaurante y ganar suficiente dinero para vivir cómodamente, pagar la casa, el carro, el colegio de los hijos, los viajes, la ropa, la universidad, etc., y nadie es descatalogado socialmente. En Colombia trabajar como servidora de café en OMA o servir mesas en un restaurante no alcanza para un carajo, y además no le permite a uno darse lujos, ni mucho menos ascender de clase. Es más, en Colombia nadie medianamente social trabajaría en OMA, pero estando en Estados Unidos eso no importa, aquí se trabaja en lo que sea y sin mayores pudores.

En Estados Unidos la gente suele pagar con cupones, y coleccionan todos los cupones que salen en los periódicos, las revistas, las cajas de cereal, las facturas, los volantes, etc., para pagar sus cuentas. Hay gente incluso que no va a ningún lado, o no realiza ninguna compra sin los cupones reglamentarios. Nuestro país, no tiene un sistema de cupones, y para ser sincera no sé qué tan validos podrían ser con tanto sistema de “clonación de documentos y demás”, por no decir falsificación.

En Estados Unidos la edad mínima para empezar a tomar es los 21 años (3 años después de que pueden votar, enlistarse en el ejército e ir a la guerra), y generalmente se trata de hacer cumplir esa ley castigando a los vendedores que no exijan identificación a los compradores y/o a los padres de los bebedores precoces. Siempre he tenido la duda de si a los soldados gringos menores de 21 años que están en zonas de alto conflicto, les llamarán a los papás si deciden tomarse un trago de algo para matar el frío o para darse coraje? En Colombia existe la ley 124 de 1994 y la ley 30 de 1986 la primera que prohíbe el expendio de bebidas embriagantes a los menores de edad y la segunda que avisa que el consumo de alcohol es perjudicial para la salud, todos las conocemos, aparece en todas las propagandas y la publicidad de bebidas alcohólicas y demás, todos somos conscientes de su importancia, pero… en un país donde el deporte nacional es tomar cerveza, donde uno puede ir a la tienda de la esquina o a la droguería a comprar “trago para mis papás”, y nadie exige otra explicación, o compañía adulta, en donde uno desde pequeño empezó a tomar en familia (en proporciones acordes con el tamaño y la edad), pero tomar bebidas alcohólicas al fin y al cabo, será que se puede hacer cumplir estas leyes?

Los gringos tienen 7 continentes África, América del Norte (compuesta por Canadá, EEUU y pese a su disgusto México), América del Sur (Al sur nos chutaron todos los demás paisillos que hay de México para abajo, ni siquiera tomaron como punto de referencia la separación que hace del continente el canal de Panamá), Antártica, Asia, Europa y Oceanía y en ocasiones Euroasia, que es algo así como los “wanna be” de Europa oriental. Nosotros sólo tenemos 6 continentes. Eso debe influir en su desarrollo, es más yo creo que se nos debería enseñar de esta manera la geografía universal, a ver si de pronto empezamos a entender por que nunca podremos ser como los gringos.

Los gringos siempre están tratando de eliminar procesos innecesarios, y hacen las cosas más fáciles y expeditas. Por ejemplo, usan las iniciales de las palabras en vez de las palabras enteras, ellos no dicen “As soon as posible”, ellos dice A.S.A.P., y todo el mundo entiende, (eso cree uno, pero a mi me gusta pensar que se hacen los que entienden para no tener que pasar por el oso de preguntar que es el I.N.R o el F.A.P, el D.O.A, o el R.S.V.P., el cual usan como verbo), pero no me imagino en Colombia haciendo lo mismo, reemplazando el “Tan pronto como sea posible” por un T.P.C.S.P., creo que se prestaría para problemas y más confusiones aún, nosotros solo hemos podido con el T.Q.M, el Q.E.P.D. y el Q.A.P que nadie sabe lo que es, pero que todos lo usamos gracias al noticiero con el mismo nombre que se despedía diciendo que habíamos quedado QAP.

Todos los carros americanos vienen con pito incluido, pero a nadie se le ocurre tocarlo, está ahí de adorno, o para recordarles que la auto-abstención es buena. En Colombia, los niveles de contaminación por ruido son unos de los más altos del mundo. Pitarle al de adelante para que avance cuando el semáforo cambia a verde y éste o ésta están distraídos haciendo quien sabe qué, es menester de uno como conductor, o si alguien hace una brutalidad uno refuerza el insulto con una buena pitada. El pito en Colombia es el mejor amigo del conductor.

En Estados Unidos, no hay ni perros ni gatos callejeros, de por si es extraño ver perros o gatos, pero uno no los ve, porque existe un excelente sistema de control de animales y además gente buena dispuesta a adoptar a estos animalitos que no tienen hogar, aunque eso les implique tener 100 gatos (no digo 100 gatos por exagerar, son literalmente 100 gatos o más) dentro de una casa, con toda la prole que vayan teniendo, lo cual supone que los dueños deban alimentar a todos esos animales, y cuidarlos. Sin embargo, esta tarea puede resultar un poco complicada cuando uno pierde la cuenta de cuántos animales tiene y al final, todos los 200 animales pueden terminar muertos. Pero lo que importa aquí es el corazón amplio y tan dado a “dar” del gringo y no de si tiene la capacidad a la hora del té, de hacer frente a las responsabilidades adquiridas. Por otra parte, si bien en Colombia ha disminuido el número de animales callejeros, todavía se ven animales sin dueño andando orondos por ahí, olisqueando la basura o haciendo pipi en los carros. La gente no va adoptando perros ni gatos, y mucho menos si son callejeros. A lo máximo que llega el colombiano, es a enternecerse y comprar los cachorritos que venden en frente del “Tía” de la séptima con 13 en pleno centro de Bogotá, para después arrepentirse para siempre de tal adquisición, puesto que de chiquitos son los animalitos más tiernos del mundo, pero al crecer se convierten en la raza de perros más fea nunca antes vista en la historia de la humanidad.

Por estos y probablemente por otros millones de cosas más, nunca vamos a poder ser como los gringos. Somos sustancialmente diferentes, vemos el mundo con ojos diferentes, priorizamos las cosas de una manera diferente, es más, ni siquiera los colombianos que viven en Estados Unidos y se creen más gringos que los mismos gringos se acercan. Se quejan de todo en Colombia eso sí, y comparan, y ellos viven felices de estar en Estados Unidos porque “es que los gringos si...”, pero hay una verdad indiscutible y es que al final la sangre siempre tirará, la tierra siempre tirará y Colombia siempre tirará!!!

4:08 a. m.

MANUAL DE INSTRUCCIONES DE COLOMBIA PARA EXTRANJEROS

Iba hace poco con una amiga francesa en un medio de transporte público masivo, y estábamos esperando a que se desocuparan dos puestos para sentarnos. Cuando finalmente ocurrió, como habría de ser lo normal en otros países, mi amiga se apresuró a sentarse, frente a lo cual le lancé un grito espeluznante diciéndole que no se sentara. Mi amiga asustadísima se paró inmediatamente preguntándome qué pasaba. Yo le dije con absoluta convicción, que cómo se le ocurría sentarse en el puesto caliente, que tenía que esperar un poco a que se enfriara antes de sentarse y le lancé un sermón acerca de cómo afectaba en el mediano y largo plazo el calor de los puestos en el desarrollo de muchos males, “hasta hemorroides te pueden dar”-le dije. Después de oír mi discurso mirándome aún con cara de desconcierto, me respondió que a ella no le molestaban los puestos calientes que de hecho le gustaba encontrar el puestico caliente porque ella era muy friolenta, y con esas frases acabó la discusión.

Sin embargo, me quedé pensando en lo sucedido, y me di cuenta que esta niña no sobreviviría ni un solo día en Bogotá. Me la imaginaba en un bus, sola, sentándose en el puesto que una santandereana de esas bien bravas está dejando enfriar, y ganándose su buena madreada por ignorar este tipo de cosas. Así que me propuse colaborar con el extranjero que visita nuestra bella Colombia, para darle unos tips, que ciertamente lo ayudaran en su paso por ella.

Sin lugar a dudas hay que empezar por el importante hecho, de que si se está en un bus, y hay un puesto desocupado, hay que preguntar a la persona que está al lado, si se va a sentar o si le cede el puesto. Ya cada cual verá si se cuida de los calores o no.

En Colombia más o menos el 90% de las personas no habla inglés pero lo entiende. Así que si necesita comunicarse, que no lo detenga la barrera del idioma. Eso sí, hable despacito, no utilice argot en su vocabulario, utilice un adecuado tono de voz, y asegúrese de utilizar en la medida de lo imposible su lenguaje corporal para asegurarse de que está trasmitiendo el mensaje correcto, porque en el 90% de los casos, la gente le va a decir que lo entiende pero es una simple muestra de cordialidad con el extranjero para hacerlo sentir bienvenido, para sacar un poco de provecho del “gringo”, o porque qué pena no saber inglés.

Hablando de gringos, no se ofenda si usted es alemán y le dicen “el gringo” o “la gringa”. En Colombia todo lo que es mono oji-claro o habla en otro idioma es “gringo”. En el caso de los franceses, a lo mejor después de enfatizar muchas veces que usted es francés y no otra cosa, quizá logre que le dejen de decir “el gringo”, y lo rotulen como “El franchute”. Lamentablemente para los otros países no tenemos apodos, en Colombia o se es gringo, o en su defecto, franchute.

Otra idea que aprenden muchos extranjeros cuando pasan por estas tierras es a regatear. Uno les dice: “No pagues a la primera lo que te pidan, regatea un poco y conseguirás un mejor precio”. Y con la lección bien aprendida, uno los lleva a hacer compras y los deja solos a ver como se desenvuelven, y se siente uno orgulloso cuando ellos consiguen una rebaja gracias a nuestros consejos, aunque el precio al que se los venden sea el que le darían a uno de tope para empezar a regatear, pero lo importante es que consiguen una rebaja. El meollo del asunto surge cuando hay que explicarles que “aquí no se puede”, cuando ellos intentan probar sus nuevas habilidades en Carulla, en el Andino o en Andrés carne de Res.

Para darse una idea de donde si se puede y donde no se puede regatear, hay que tener en cuenta los siguientes parámetros: Si las cosas no tienen marcadas el precio es una buena señal de que se puede jugar con el mismo. Si el lugar es atendido por su propietario se puede jugar con el precio, porque uno se esta entendiendo directamente con el capitán, y no con un simple marinero. Si es plaza de mercado es obligado regatear. Si el producto está en el piso, regatee. Si está en el centro de la ciudad o en la playa, regatee. Si está en un centro comercial, no regatee. Si está en un restaurante con hostess, menú, y mesero, no regatee. En los cines, supermercados y tiendas de cadena tampoco se puede regatear.

Si está en Colombia y busca porosos para preservar alguna compra, o enviar algo delicado, va a ser muy difícil que alguien sepa de qué carajos usted está hablando, a menos que se tope con un manizalita muy adelantado que conozco y que - dicho sea de paso- me ayudó a salir de mi ignorancia, que es la única persona en el país que sabe que el ICOPOR recibe este nombre gracias a las iniciales de la industria colombiana que produce los tales porosos. Así que si necesita empacar, para ir a la fija pida ICOPOR que no tiene pierde.

Aquí se va a encontrar con un fenómeno bastante particular. Los chóferes de bus cortan el trafico y causan accidentes para recoger al pasajero, éste sólo necesita hacer la internacionalmente conocida señal de “pare” (brazo extendido y suave movimiento de la mano de arriba hacia abajo) y el bus le para en cualquier parte. La cosa es a otro precio si el pasajero se quiere bajar del bus. Para que el chofer pare donde éste necesita bajarse, no sólo bastará tocar el timbre o indicarle al señor que uno se quiere bajar, sino que en ocasiones habrá incluso que picarles el ojo, mostrarles la pierna o lanzarle frases tales como “Es que piensa llevarme hasta su casa?” para conseguir que el chofer pare el bus. Contra esto no hay tu tía que valga, lo mejor para evitar contratiempos, es timbrar unas tres cuadras antes de donde uno desea bajarse, para asegurarse de que lo dejen en el lugar que uno necesita.

Otra cosa importantísima si usted visita Colombia, la cual no entiendo cómo no aparece dentro las medidas de seguridad que se deben tomar para visitar el país, es cuidarse del sereno. No sé si existen estadísticas, pero el sereno debería ser catalogado como una de las principales causas de riesgo del país. En Colombia el sereno es el culpable de más o menos el 90% de las borracheras de los colombianos. Fíjese usted. Si se ha tomado algunos traguitos que lo tienen prendidito pero no borracho, no se le ocurra por nada del mundo salir al sereno, porque puede correr el riesgo de que se emborrache. Ahora, este no es el único problema que tiene el sereno. La mayoría de las gripas y enfermedades del sistema respiratorio que dan en Colombia son causadas (según los papás de todos los colombianos que conozco) por salirse al sereno destapado, acalorado o incluso enfermo. El sereno y yo no somos amigos, pero en su defensa debo decir que no todo con él es malo. Si por ejemplo necesita despercudir ropa, especialmente blanca, déjela remojando en agua y jabón, póngala al sereno y la ropa se le blanquea.


En el país del mejor café del mundo, no podían hacer falta unas recomendaciones con respecto a este producto. Existen muchas formas de pedir café, pero si lo que usted quiere es un café negro tiene que pedir “un tinto”. No se preocupe, en Colombia si usted pide un tinto nadie le va a llegar con una copa de vino rojo, pero si pide un café, de pronto le llega un café, pero con leche. Si quiere un tinto más negro o más fuerte, pídalo “bien cargado” o si lo quiere más suave, “no muy cargado”. Otras formas de pedir un café con leche son: un pintadito, que es un café con solo un chorrito de leche, cosa que apenas lo pinte o un perico (o periquito si le tiene confianza), que es un café con leche pero pequeñito.

Si de causalidad alguien le dice que “mamen gallo un ratico”, lo invita a una fiesta para “mamar gallo”, le dice que “no le mame gallo”, que no sea tan “mamagallista” o cualquier derivación de dicha expresión, no se ponga colorado ni se ofenda, más bien relájese y disfrute que no hay nada más bueno que mamar gallo y por qué no, que le mamen gallo a uno. “Mamar gallo” en Colombia es todo un verbo, se podría explicar de muchas maneras, pero quien lo vive es quien lo goza. Basta sólo con armarse de un buen grupo de amigos, unos buenos chistes, un par de historias, burlarse de todos y hasta de sí mismo, se puede acompañar con trago, y no requiere hora ni lugar especial. Para mamar gallo, sólo se necesitan las ganas.

Para finalizar esta práctica guía, todo extranjero que quiera sobrevivir en Colombia debe conocer el onceavo mandamiento de los colombianos: “No dar Papaya”. En Colombia decimos que “Papaya dada: Papaya partida.” Aquí, el pecado más grande es “dar papaya”, o sea, darles la oportunidad a otros para que se aprovechen de nosotros o nos saquen ventaja. Probablemente es su paso por este país le partan muchas papayas, partir papayas si se puede, también es mandamiento; pero no se desanime, si llega a “pecar” rece, que en Colombia decimos que el que peca y reza empata.

11:28 a. m.

Señor, este frasco todavía tiene mayonesa!!!

Hace unos días estuve haciéndome unos exámenes de laboratorio, y ocurrió algo muy peculiar que ha estado rondando mi cabeza y que no he podido exorcizar. Mientras esperaba mi turno, observé que había en una esquina del consultorio, un señor bastante peculiar esperando ser llamado. El señor llevaba en una bolsa plástica, un par de recipientes de vidrio, que cuidaba con esmerado recelo y que resonaban al contacto del uno contra el otro. Al llegar su turno, el señor, supongo yo, ignorante de los frasquitos desechables que venden en las droguerías en cada esquina de la ciudad, diseñados especialmente para muestras de laboratorio, y además, ignorante del tamaño de los mismos, que asumen que la cantidad necesaria para el examen es minúscula; empezó a desempacar sendos frascos de mayonesa fruco (todavía con la etiqueta), los cuales contenían la recolección de sus muestras tanto para el parcial de orina, como para el coprológico.

Para mi sorpresa, reaccioné ante tan magno evento con una compungida risa contagiosa imposible de disimular (la cual vuelve a mi, cada vez que recuerdo tal escena). Mi carcajada en la esquina del consultorio desató la simpatía de la analista del laboratorio, lo cual me permitió adentrarme en el mundo de los laboratorios clínicos y conocer que hay tras todas esas jeringas, probetas y etiquetas.

La señora me contó, que lo que acababa de presenciar era una probadita de todas las cosas que ella había visto en su vida, y me confesó, que la creación de los frasquitos desechables es más bien reciente, movida por una campaña masiva de analistas de laboratorio que estaban cansados de recibir frascos de mayonesa, café, mermelada, panderos, entre otros muchos otros productos, los cuales les venían quitando su apetito por los mismos. Adicionalmente, me contó, que hace algunos años la gente no tenía claro que para el análisis no se necesitaba un tarrado lleno de meaos, ni “hacer del cuerpo” hasta desfallecer, sino que con cantidades mínimas el análisis se lograba perfecto y por lo tanto las muestras de una mañana copaban las instalaciones de cualquier laboratorio. También me contó, que por supuesto no faltaba el paciente que no llevaba su prueba y pedía un frasquito desocupado o que ya no usaran para tomar la muestra allì mismo. Cabe anotar, como ella misma me dijo, que ocurría lo mismo entre personas de todos los sexos, edades, estratos y enfermedades.

Pero los honores de la charla se presentaron cuando me dijo la analista, que no en una ocasión, sino en reiteradas ocasiones, había tenido que exigir repetir las muestras, porque los recipientes aún conservaban un poco de su contenido inicial, lo cual producía resultados tales como “infección de la mucosa basal y mayonesitis aguda”, o “ácido úrico alto por exceso de café”, que sin duda alteraban el resultado de las pruebas.

Mi extenso análisis de la conversación sostenida con la señora del laboratorio me condujo a un par de conclusiones. En primer lugar, que la mayonesa fruco es un producto consumido en la mayoría de los hogares colombianos y es un producto tan nuestro que dentro de todos los frasquitos de la cocina, hay preferencias por su recipiente a la hora de “re-utilizarlo”. Y en segundo lugar, que en el proceso de esterilización de los frascos se guarda especial esmero a la hora de lavarlos para que no se le caiga la etiqueta, en cada caso, por una intención particular (aduzco yo). En el caso de una madre o un padre preocupados por su condición de buenos padres le dirán a la muchacha: déjele la etiqueta de la compota Gerber al frasco, así si le descubren una enfermedad al bebé, podrán saber que no es porque lo alimentamos mal”, y en el caso de unos padres menos pudorosos y más prácticos, el discurso puede ser así: “vacíe el frasco de café en un pocillo, échele una lavadita, y me lo trae para llevar las muestras. Ante el “le quito la etiqueta?” responderán “no, tráigalo así no más, no ve que es pa’ envasar unos meaos”.

11:26 a. m.

El día que el Gobierno entregó el poder

La alocución presidencial ese día, fue completamente diferente a cualquier otra antes vista. El presidente de la República lucía una vaporosa guayabera, y se dirigía al pueblo colombiano desde un escenario bastante peculiar, que no permitía adivinar el lugar de donde provenía la transmisión. Comenzó su discurso así: “Colombianos, no es cobarde aquél que sabe retirarse a tiempo. Unos días ganamos y otros días perdemos, para mí y los miembros del gobierno la hora de rendirnos nos encontró. En el arte de la guerra llega un momento en que si no puedes contra tu enemigo, hay que entregarle el poder”.

Al día siguiente, la noticia corría por todos los corredores de El Tiempo, El Espectador (que tuvo sacar emisión especial), el Siglo, incluso el Espacio los cuales duplicaron sus tirajes diarios, y fue “Extra” obligado del Canal RCN y Caracol. Estaba confirmado: El gobierno le había entregado el país a la guerrilla.

Se supo por los medios de comunicación que en días anteriores se habían llevado a cabo unas negociaciones extraordinarias, con las cuales el gobierno había aceptado entregarle el poder a la guerrilla, a cambio de unas condiciones mínimas, que les compensara tan dolorosa pérdida.

El gobierno había exigido a cambio del control del Estado, uno de esos departamentos inviables del sur del país, que nadie extraña, y que sólo le genera gastos al mismo. Las opciones eran Guainía, Vichada, Vaupés o Guaviare. Dentro de los puntos de la negociación prometían refugiarse allí con sus familias, y enfatizaron que no volverían a ejercer cargos políticos en el país, ni se lo permitirían a ninguno de sus familiares.

Del nuevo gobierno no exigían nada especial. Para cumplir con tales propósitos, tan sólo querían una pequeña indemnización pecuniaria, por los ingresos que dejarían de recibir y el pleno control sobre el territorio escogido, para crear una especie de enclave privado sin intervención estatal (conocido también como zona de despeje), con opciones de convertirse en protectorado de España o alguna nación europea, con “herencia histórica, con pasado, y en lo posible con monarquía (para eventualmente emparentar), si las negociaciones de algunos expresidentes llegaban a feliz término.


Finalmente, se conoció, que se pactó el departamento del Vaupés, frente a lo cual nadie se quejó, ya que cuando les preguntaron a los Vaupesianos, si estaban de acuerdo o no, uno estaba borracho, otro le estaba vendiendo la cerveza con la que se estaba emborrachando (Águila, que es la única que tiene presencia en todo el país), el otro no hablaba español, la esposa de éste no tenía derecho de hablar, el otro no era originario del Vaupés, y los otros 5 estaban recogiendo unas maticas y no les importó. De esta manera, los principales miembros del gobierno se desplazaron con sus familias a dicho departamento, sin causar mayor controversia.

Desde ese día los miembros de gobierno acompañados de sus familias y de algunos obreros y trabajadores traídos de Venezuela, con el fin de no incomodar al nuevo gobierno colombiano, se dedicaron a construir un nuevo Vaupés. Rápidamente, se construyeron sistemas de acueducto y alcantarillado (gracias a algunos planes de desarrollo que encontraron en unos cajones viejos), que no habían podido ser construidos por falta de recursos; una hidroeléctrica, con planes de exportación de energía a los países vecinos; puertos fluviales y vías férreas con tecnología japonesa; colegios bilingües para todos los habitantes, con maestros extranjeros no sindicalizados; sistemas viales que cualquier país de Europa envidiaría; y otras pendejadas, que les permitían vivir “rico”, para no extrañar tanto el país que dejaban: aeropuertos internacionales, clubes, casas de recreo, casinos, bancos, restaurantes, boutiques, hoteles, entre otras. Todo costeado con los ahorritos de años de trabajo y esfuerzo.

Adicionalmente, como tenían que hacer que su economía se mantuviera, decidieron construir una infraestructura adaptada para el turismo, con fabulosos planes ecológicos y de descanso. Pero como no querían limitar sus posibilidades decidieron atraer más miradas hacia el Vaupés, declarándolo paraíso fiscal.

La respuesta no se hizo esperar. En poco tiempo, la inversión extranjera colmó con su dinero las arcas del incipiente sistema financiero vaupesiano. Nunca los miembros del antiguo gobierno habían visto tantos flujos de dinero juntos y Cartagena nunca conoció tanto turista como el Vaupés. Las calles de Mitú eran absolutamente glamourosas, llenas de estrellas de cine, de la música, del deporte, de las letras y el arte (hasta García Márquez y Botero compraron apartamento en Mitú, porque era como estar en Colombia, pero sin los inconvenientes de tener que ir a ella). Fue así que el Vaupés fue llamado el Mónaco de América latina

Por otro lado, los problemas en el nuevo gobierno de Colombia no tardaron en aparecer. El intento por volver el país federalista había fracasado rotundamente, porque el gobierno central, se había dado cuenta que los antioqueños estaban armando toldo aparte, y ante el éxito del Vaupés (del cual no permitían hablar), estaban convencidos que solos les iría mucho mejor. Los excomandantes guerrilleros, convertidos en alcaldes y gobernadores no gozaban de legitimidad, y ante la falta del uso de la fuerza para sembrar el orden, el país estaba hecho un caos, sin Dios (porque el que había se lo había llevado el antiguo presidente para el Vaupés), ni ley (porque ésta nunca existió).

Los brotes de violencia eran el pan de cada día, la economía caía cada vez en una peor recesión, los indicadores económicos habían tocado el fondo, el desempleo era cada vez más alto, la inversión extranjera salió completamente del país. El alto déficit fiscal que tenía el país obligó a los miembros del gobierno a dejar de tomar guisky con todas las comidas y de enchaparse los dientes en oro y piedras preciosas y volver al plátano maduro y la yuca sin sal, como todos los colombianos.

Los niveles de delincuencia y criminalidad tuvieron una subida estrepitosa. Pero el caso más agudo, fue la falsificación de documentos. Se falsificaba toda clase de visas para Estados Unidos, España, Venezuela, Italia, México, pero especialmente para el Vaupés.

Se duplicaban cédulas expedidas en el Vaupés, certificados de consanguinidad con ciudadanos vaupesianos, permisos de residencia del Vaupés. Todos en Colombia querían ser del Vaupés, o emigrar ilegalmente allí.

Si no lograban una buena falsificación (debido a que los que expedían los documentos en el Vaupés también eran colombianos y sabían todas la mañas, por lo cual eran difíciles de falsificar), los ciudadanos colombianos buscaban ancestros del Vaupés, se emparentaban con vaupesinos para poder adquirir el permiso de entrada, aunque era una tarea difícil ya que por un lado no había muchos Vaupésinos y por otro lado, los que había, se regresaron a su tierra. Las mujeres se dejaban caer el busto, para pasar como indígenas, las personas color cafesito “indio”, se volvieron supremamente cotizadas, y se creó un snobismo hacia todo lo que fuera blanquito y no fuera del Vaupés.

El nuevo gobierno ya no quería gobernar y pedía todas las noches devotamente a las ánimas del purgatorio, que también les hiciera el milagrito, y que apareciera alguien a quien regalarle el país. Añoraban aquellos días en que había paramilitares (serían unos candidatos perfectos para dejarles el país), les gustaba cuando todo era malo para todos, y no soportaban ver el gato por liebre que les había metido el antiguo gobierno y qué carajos, ellos también querían su Vaupés. En realidad lo que querían era Vaupés para todos o Vaupés para ninguno.

De esta forma, intentaron buscarle el chueco a la ley, trataban de encontrar algo que dijera que por ellos ser también miembros del gobierno podían ir al Vaupés, pero la ley había sido muy clara y se había creado en forma de destierro y de castigo para los miembros de la burguesía decadente, enemigos ancestrales del pueblo colombiano, sin posibilidad de revocación. Buscaron ayuda internacional para intentar recuperar la soberanía sobre el territorio del Vaupés, pero ningún país estaba interesado en apoyar a Colombia sobre todo porque la mayoría de países tenían intereses puestos en el Vaupés.

Sin nada que hacer y mamado de un país ingobernable, el presidente de la República de Colombia quien se encontraba de viaje en el Protectorado español del Vaupés acompañando a la representante de Colombia al Miss Universo que tenía lugar allí; se dirigió al pueblo colombiano durante su acostumbrada alocución presidencial de las 12 del día en estos términos: “ Queridos colombianos, en el día de hoy, tengo un anuncio muy importante que hacerles desde tierras vaupesianas. Yo renuncio a mi cargo y prometo no regresar a Colombia nunca más. Me voy para Cuba o para Venezuela. Ahí les dejo su país de mierda. Vean como se lo reparten o miren a ver si a alguien la desea. No lo dejo en ningunas manos porque no soy un vende patrias, a pesar que esta patria a nadie le interesa”.

12:25 p. m.

A nuestros queridos buses

Hace poco leí una calcomanía de bus que decía: “Señora: todo niño paga, a menos que sea hijo del chofer” y me di cuenta de la importancia del mensaje que quería transmitir el chofer del bus, porque hay señoras que insisten que el niño de ocho años todavía va sentado en las rodillas y así tal cual se lo acomodan encima, encaramándole de paso la mitad del peso del niño, al compañero de puesto.

Y es que sobre los conductores de buses se dice cualquier cantidad de barbaridades, pero creo que es necesario reflexionar un poco más acerca de estos hombres que día a día salen a cumplir una de las labores más estresantes de todas: “el rebusque motorizado”, el cual no sólo los incluye a ellos, sino además a cientos de personas que diariamente se suben a él. Porque en definitiva, los buses son un caldo de cultivo social maravilloso.

Que los choféres de bus son unos guaches horrorosos? Si. Que eso sea malo? Yo me atrevería a decir: “depende el cristal con el que se mire”. O a quien no le alegra que su chofer sea un atarbán cuando son las 6 y 30 de la mañana, uno va a clase de 7 y hasta ahora está en la esquina de la casa? “Aleluya, Aleluya, que el chofer sea un cabrón”. Que los choféres atestan los buses hasta que no les cabe ni un alma, pues sí, pero después de uno enterarse que el recorrido les deja sólo $60.000 pesos para tanquear, hacerle mantenimiento al mismo, sobrevivir y encima pagar las multas, pues uno se vuelve un poco condescendiente y hasta ve con mejores ojos, cuando el chofer, el “buen” chofer, se conmueve de uno con su grande e infinito corazón y nos para, después de que otros tres buses no se detuvieron ante nuestro afán.


Aunque me permito decir que los buses no son sólo eso. Las mejores ofertas en útiles escolares se encuentran en el bus. O quien que monte en bus no exhibe orgulloso un esfero “pointer” con mina de plata y su portaminas compañero que le salió en 1000 pesos y por el que se llevó de ñapa dos resaltadores y un borrador, puesto que al ser una oferta a nivel urbano le sale a uno por ese precio, porque en el comercio tiene un valor, perdón, un costo y valor del doble e incluso del triple, si lo compra en la Panamericana? Es que los buses son maravillosos. Por ejemplo, confite hay todo el que uno quiera, porque como lo dice el adagio popular “en la variedad está el placer”. Por eso, se puede ver en un sólo trayecto, maní dulce, maní salado, colombinas, dulces turcos, galletas, wafers nucita y toda clase de combinaciones, porque como no son el mismo producto todo se puede ofrecer en el mismo bus ( o a alguien le ha tocado oferta repetida?). Eso sí, no falta el chofer mala papa, que engaña al pobre vendedor de bus diciéndole “ se acabaron de bajar”, cuando uno sabe que en los 7 minutos de trayecto que van corridos, no se ha subido nadie, y se queda uno con los 300 pesos listos para comprar el convite (porque todo vale 300 y dos en 500), puesto que esto de las ventas en el bus, como cualquier gremio, también tiene su rosca. La cosa es muy simple, vendedor que hace buenas migas con el señor conductor tiene carta abierta para vender cómo y cuando quiera, vendedor que le regala un producto al chofer, puede vender de vez en cuando, y nuevo vendedor, o vendedor aparecido, le toca subirse a la fuerza o esperar a que alguien lo presente con el conductor, para iniciar la relación social-laboral, tan necesaria para este trabajo. Cabe anotar que si uno no se aprovisionó antes de la 72 con séptima de toda clase de víveres, le toca irse para la casa con las manos vacías, porque de ahí hacia el norte, no vuelven a aparecer (ha de ser que también tienen jurisdicción).

Y qué decir de la promoción del arte en los buses. Personalmente, yo no sabría que está de moda en el género tropical-vallenato, si no montara en bus. Y claro, no tendría la oportunidad de deleitarme con los “rescatadores” de la música colombiana, si no montara en bus. Es más, la mejor música llanera, se oye entre la 33 y la 54 con séptima. No podemos olvidarnos de la prosa y la cuentería, que también se dan lugar en nuestros buses, con representantes de todas las edades y condiciones sociales (desde el viejito, que acaba de salir de la cárcel, hasta el uniandino, que en vez de vender brownies y sandwiches en la universidad, hace cuentería en los buses. Qué gracia, qué talento!!!).
Debo decir, que todos los que tenemos la fortuna de montar en bus llegamos a conocer a todos estos personajes, ya no son más, ajenos a nosotros, ya no son más, la gordita de los dulces y el negrito ese de los cubitos de queso, sino, Marcela y Elkin. Cuando paso días sin verlos, me hacen falta y me pregunto cómo y dónde estarán.

Marcela es particularmente especial. Ella capturó al cliente del servicio público, con aquella historia de que era estudiante universitaria y que con esto se pagaba la universidad. Al principio, ella vendía colombinas por cualquier moneda que Dios dispusiera en nuestros corazones. Ahora, como el negocio creció y ella es íntima de todos los choferes de bus de la séptima (es de la rosca), se pudo dar el lujo de ponerle precio a la mercancía y cambió las humildes colombinas, por los dulces turcos que mencioné antes (una especie de garotos turcos, una delicia).

Pero en realidad me cautivó, porque ella habla delicioso y gracias a ella he podido saber más de este mundo tan audaz, del transporte urbano. Por mi particular vicio de oir conversaciones ajenas (del cual escribiré en otra oportunidad) me enteré de que ella tiene locos a todos los hombres de la ruta “Guicaní – Club Cafam”, sé también que se enrrumba todos los fines de semana con los de la ruta, y además supe también, que hay un chofer que tiene pecueca y juega mal al tejo. Cómo no quererla, y aún más, extrañarla, cuando es ella quien más divierte mis viajes en bus?

Sé que por mucho tiempo se les ha dado muy duro a aquellos que ejercen esta profesión, y sé que aún son presa de los peores odios, pero para mi, se han convertido en una especie de héroes al volante, los cuales desenfundan clutch, acelerador y freno, para llevarme a mi destino, enfrentándose a los otros miles de choferes que sin serlo de buses o busetas manejan como ellos. Por eso, este pequeño reconocimiento, al tan magnífico, y por tanto tiempo, vilipendiado, servicio público, que entre otras muchas cosas, me da la oportunidad de escribir estas líneas mientras me lleva rápida y divertidamente hasta mi casa

12:02 p. m.

Homenaje al dibujo de Bus

No sé si alguien recordará las obras de arte que reposaban en el vidrio de atrás de los ejecutivos y busetas de la Capital. Para los que no los recuerdan, los choferes de buses solían pintar mujeres despampanantes, selvas húmedas, animales feroces, caricaturas diabólicas y toda clase de obras que adornaban peculiarmente sus vehículos y que les daban un cierto status dentro del gremio de conductores.
Eran conocidos y cabe decir “reconocidos” por sus flamantes dibujos, que no sólo lucían orgullosos en sus buses y busetas, sino además en una foto en la parte de adelante de sus vehículos, en las salas de sus casas y en ocasiones en sus cuerpos, ya que tatuaban en ellos la misma imagen que los hacía grandes frente a sus compañeros.
Para los amantes y fieles seguidores de este fenómeno, no será extraño además, recordar que cada bus tenía un nombre diferente, “La Elisa”, “Clara Marcela”, “Paola Zuleny”, entre otros muchos nombres de doncellas bogotanas que llenaban los corazones de dichos caballeros del bolante y que ayudaban a darle un mayor reconocimiento al portador de dicha maravilla. No eran más Don Gustavo el de la 22 49, o el Señor Rojas, conductor de la 77 43 sino Don Gustavo el dueño de la “Marianela”, o el señor Rusinque el dueño de la “Deyanira Marcela”.
Desdichadamente para la estética y la cultura citadina, estos especímenes del folclore meramente nacional, han venido desapareciendo, y ya, es sólo posible encontrar algunas muestras de lo que fue dicha expresión, en algunas flotas intermunicipales, pero que no adornan nuestra ciudad, y que más que esa muestra de status que representaban, son como el recuerdo sombrío de aquéllos abuelos que se niegan a olvidar la felicidad de tiempos pasados.
En el día de hoy, me propongo hacer un homenaje a “La Virgen del Carmen”, poseedora de la Virgen del Carmen más bella y conmovedora de toda la ciudad y a La “Milena”, que portaba en sí, una mujer desnuda que no tenía nada que envidiarle a la Venus de Milo; las cuales fueron en los años de 1985 y 1986 primer puesto respectivamente, en la elección del mejor diseño sobre ruedas, por ser las más luminosas y las más reconocidas y apreciadas por los choferes de Bogotá.

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