SÍNDROME DE TOURETT: Popularmente conocido como "tics", se refiere a las acciones involuntarias que se realizan regularmente. Los hay leves, como son el constante parpadeo, la contracción de la nariz, las muecas, emisión de sonidos, palabras, o frases; o graves, donde la gente se vuelve muy loca y sobre lo que no pretendo profundizar. Es común que la persona con este síndrome continuamente aclare la garganta, tosa, gruña, olfatee, ladre, grazne o grite.
Muchas personas experimentan problemas adicionales como el trastorno obsesivo-compulsivo, en el cual la persona siente que algo tuviera que hacerse repetidamente, como lavarse las manos o asegurarse que la puerta está cerrada con llave; el trastorno de déficit de la atención, en el cual la persona tiene dificultades en concentrarse y se distrae fácilmente; trastornos del desarrollo del aprendizaje, los cuales incluyen dificultades de lectura, escritura, aritmética, y problemas perceptuales; problemas de control de impulsos, en los cuales pueden resultar en conductas muy agresivas o hechos socialmente inapropiados; o trastornos del dormir, estos incluyen el despertarse frecuentemente o hablar dormido.
Para todo el que piense que ésta va a ser una columna médica y peor aún, esté feliz al respecto, lamento desilusionarlo, pero no lo es. Así que después de esclarecer lo anterior, voy de una vez al punto. Encontré en el blog de un buen amigo de la red una cadena, en la cual se les pide a las personas escribir en su blog acerca de 5 manías, hábitos o tics que cada uno tenga, y que invite a 5 personas más con “blog propio” a que escriban en el mismo los propios y así sucesivamente hasta que el mundo haya revelado completamente sus más oscuros secretos psicológicos. La experiencia es interesante y la cadena como pude constatar ha viajado ya a varios lugares del mundo internáutico. La moraleja de todo esto? Que casi todas las personas que han respondido a este llamado, están enfermos sin saberlo y que todos de una u otra manera somos inconscientemente conscientes de ello y que hay mucho loco por ahí suelto.Yo que siempre he sido una persona llena de mañas y de touretts, debo admitir que siempre he presentado toda la patología de este síntoma según lo describen los textos de medicina. A pesar de esto, mis tics siempre han sido leves y para estar acorde con el mundo en el que vivimos, han estado en constante cambio. Pasé por la etapa de hacer sonidos guturales, después pronunciar la ch hasta que me sonara como sh, entonces pasaba todo el día diciendo en tono muy bajo ch, ch, ch, hasta que finalmente me salía el tan anhelado sh y podía parar. Cuando ese pasó, supongo que algo vino a reemplazarlo. También he presentado diferentes formas de reírme, me he reído como pulgoso (el perro), como carro en proceso de encenderse cuando hay que chancletearlo para arrancar, con carcajadas largas, me he reído con la garganta, con la nariz, me he reído con la ja, con la je, con la ji, con la jo, nunca con la ju sin embargo. Y siempre reviso dos veces o hasta tres si cerré la puerta, si solté la llave del baño, si apagué la estufa, entre otras cosas. Este ha sido mi comportamiento mental durante toda mi vida, sin embargo, tengo algunas manías que podría describir como las más frecuentes en estos últimos tiempos.
En primer lugar, no puedo ver ciertas cosas mal puestas, pero no en cuanto a orden, porque soy bastante desordenada, sino en cuanto a bobadas mal acomodadas. Por ejemplo, si estoy acostada y la puerta del armario se me quedó abierta, o una de las persianas quedó medio volteada, me tengo que levantar a acomodarla, sino no me puedo dormir. En las noches que lucho contra esa rigidez de mi personalidad, siempre pierdo, porque la manía me gana. Si alguien tiene el pelo mal acomodado, o un pliegue mal puesto, o una mota en la chaqueta, o algo que me choque, tengo que arreglarlo, sino no puedo dejar de pensar en eso. Esto es terrible cuando me pasa con gente extraña y no puedo hacer nada al respecto, aunque es peor, cuando a pesar de ser gente extraña hago algo al respecto.
En segundo lugar, el 90% de mi tiempo lo paso pasándome los dedos índices por los bordes de la uña del dedo pulgar (lo estoy haciendo justo ahora mientras re-leo lo escrito), la recorro, hago una figura en forma de lira y vuelvo y empiezo y puedo pasar horas así, si no estoy ocupada en nada más.
El mismo 90% de las veces siempre que hablo con alguien, o que veo televisión o una película u oigo música, tengo que contar las sílabas de todas las frases. Esto no termina ahí. Tengo un juego en el cual soy una experta total y es que tomo frases al azar de las que oigo y las paso por mis dedos, las sílabas de dichas frases tienen que terminar en el dedo pulgar o en el meñique, porque tienen que cerrar el ciclo. Soy tan experta en este juego, que incluso desde antes de intentar, yo sé desde qué dedo debo empezar a contar las sílabas para que caigan en el meñique o el pulgar.
Si alguien estornuda, tengo que retener la respiración hasta que estoy segura de que los gérmenes de dicho estornudo se perdieron en el aire y no los voy a tener que respirar.
Por último, si entro a un baño y hay otra persona en él, me salgo, porque no puedo hacer ningún trámite si sé que hay alguien más en el baño conmigo, además por respeto a la otra persona me salgo para que haga tranquila lo que tiene que hacer. Además, voy mucho al baño porque me gusta tener las manos limpias, y cargo siempre jabón líquido del que no necesita agua en la cartera, para poder limpiarme las manos cuando quiera.
Estas son mis cinco manías que están más en la superficie, pero no son todas confieso con cierto orgullo, también me alegro que la cadena sólo pidiera cinco de ellas (aunque me doy cuenta de que he revelado mucho más). Como me he desnudado psicológicamente en esta columna, si usted la leyó está moralmente obligado a escribirme sus cinco manías más frecuentes, si tiene blog, avíseme cuando las escriba y si no tiene blog propio, me los puede contar en este que yo no soy egoísta, ese no es uno de mis touretts. Sin embargo, tranquilícese, la razón por la cual le pido que siga esta cadena no es porque alguna maldición horripilante lo vaya a atacar si no lo hace, sino por una cuestión de honor, es decir ojo por ojo y manía por manía.


