8:34 p. m.

Mi vaso está medio lleno

La gente siempre me dice que yo soy una persona feliz. Y me puse a pensar, y sí, de hecho soy feliz. No me pasan menos cosas “malucas” que a los demás, pero siempre logro sobrepasarlas y ser lo suficientemente feliz. No sé si existe un secreto para ser feliz, pero analizando las razones por las cuales mi espíritu siempre esta contento llegué a la conclusión que las siguientes son las razones que me hacen ser una persona feliz, y las comparto con ustedes, por si a alguno le llegaran a servir:

En primer lugar, yo pienso que ser feliz es una decisión que uno toma o no toma. Así que nunca la felicidad depende de otras personas ni de cosas externas a nosotros mismos. Una vez uno decide ser feliz, son muy pocas las cosas que pueden impedir que uno lo logre exitosamente.

Cuando uno alcanza un punto en el cual puede ser feliz sin ayuda externa, es más fácil hacer que otras personas estén felices al lado de uno. Y nada da más alegría en la vida que la felicidad de las personas que queremos o que se encuentran a nuestro alrededor.

La felicidad no se puede ni se debe posponer. Hay personas que esperan conseguir un mejor trabajo para ser felices, o encontrar un novio o novia, o comprarse una casa o un carro, o, o, o, y no se dan cuenta que la vida se les va pasando y las oportunidades no se repiten, así que si uno decide ser feliz, hay que empezar lo más pronto posible, no sea que cuando uno esté listo, la vida no nos dé tiempo extra.

No hay que rodearse de personas negativas, quejumbrosas o amargadas, porque sea que el cuento de las energías resulte ser verdad o no, el impacto sobre el ánimo se siente, cuando uno está rodeado de ellas.

Siempre hay que sacar lo positivo de todas las situaciones que se nos presentan en la vida, como dije antes, ser feliz depende de cada uno. Para usar una frase de closet “si uno llora por haber perdido la luz del sol, las lágrimas no nos dejarán ver el brillo de las estrellas”. Además, yo soy de las que pienso que todas las cosas que nos pasan en la vida, tiene una razón de ser, incluso las cosas malas o las tristes. Pero esas cosas siempre nos dan grandes lecciones, algunos las vemos y las aprovechamos, otros no las ven y su dolor y/o su pena nunca se va.

Por otro lado, si algo nos ocurre y es inevitable, hay dos caminos, o nos derrumbamos y nos echamos a la pena, o nos levantamos más fuertes y aprendemos de nuestros errores, para nunca volverlos a cometer. Es simple “libre albedrío de primero de primaria”

Una cosa que no falla, es tener siempre a la mano algo que nos brinde alegría. Yo por ejemplo recibo todos los días “el chiste del día” en mi e-mail, aún los chistes más bobos me sacan una sonrisa, así, por lo menos, tengo asegurada una sonrisa cada mañana. También cargo chistes en mi Ipod o en el computador, que pongo para que me entretengan cuando estoy baja de ánimo, y siempre funciona. Otra cosa que siempre me sube el ánimo es leer un papel roído que llevo casi siempre dentro de la cartera, que contiene 50 maneras divertidas de pedir una pizza, o la tan popular “carta de un niño a Santa Clauss”, que me arranca caracajadas cada vez que la leo.

Si ya uno es feliz, o se siente feliz, hay que demostralo, y sonreir. Nada abre más puertas que sonreir, y algo que personalmente me apasiona: reir con ganas, a carcajadas que le hagan a uno tenerse la barriga. No es gratis lo que dicen por ahí que 5 minutos de risa equivalen a 45 minutos de yoga.
Otra cosa que es a prueba de todo es siempre tener palabras bonitas para los demás. Encontrar cosas buenas en los demás y decírselas, es fácil si uno se lo propone. Debo confesar que soy humana y no todas las personas me gustan. En ese caso, a esas personas que no me agradan tanto, simplemente prefiero no tratarlas, yo soy de las que pienso que nunca hay que rodearse de personas que no nos gustan. Ni nos hacen bien, ni les hacemos bien.

En nuestro trato diario con otras personas, lo mejor es tratarlas con humor. No ser un payaso indeseable, pero tomarse la vida con gracia, eso siempre contagia a los demás, incluso a los más introvertidos, gruñones o tímidos.

Por último, la regla de oro, si se puede hablar de una regla de oro, es que todo en la vida es una cuestión de actitud, algo así como lo del vaso lleno o el vaso vacío. Honestamente a mí esto del vaso siempre me ha parecido una bobada, porque me aburren esos libros de superación personal, pero hay que reconocer que algo de cierto hay en esa frase. Lo que para unos es un vaso medio vacío, para una persona con mejor actitud es un vaso con muchas posibilidades de ser llenado, o sea, es una simple cuestión de óptica. Siempre que pienso en esto de la actitud, me acuerdo de la historia de un señor que siempre tenía una buena actitud frente a la vida y era conocido por eso. Un día, unos ladrones se entraron a su negocio y le dispararon. Cuando llegó a la clínica, los doctores que no daban ni cinco por su vida, puesto que venía casi desangrado le preguntaron que si era alérgico a algo, y él respondió sonriente con el último aliento, que sí, que era súper alérgico a las balas, e hizo reír a todos los médicos, consiguiendo con una sola frase que lo trataran con más esmero y dedicación, y lucharan con todos los medios para salvarle la vida. La moraleja de todo esto? Tener una buena actitud es tan importante, que hasta nos puede salvar la vida. Posted by Picasa

11:01 a. m.

Y SI HOY SE ACABARA EL MUNDO?

Para nadie es un secreto que el número de la bestia es el 666, y que todo lo relacionado con este número tiene un contenido satánico. Si esto es así, como lo manifiestan las escrituras(?), o los testigos de Jehová y de la Iglesia de Jesucrito de los Santos de los últimos días, al ser hoy el día 6 del mes 6 del año 6 (del dos mil), este debe ser en realidad el tan anunciado día de “la Bestia”, y no habrá de ser una sorpresa que Satán hoy haga de las suyas.

En todo caso, si hoy se acabara el mundo estaría un poco decepcionada, porque la verdad, se me habrían quedado un par de cosas por hacer, para lo cual necesitaba más tiempo. Por ejemplo, no habría tenido el hijo que hay que tener, y yo quiero tener un hijo que malcriar a mi antojo. No habría escrito el libro que hay que escribir, y yo tengo uno en gestación, que moriría conmigo sin haber visto si quiera la luz. El árbol lo sembré hace años durante la alfabetización o el vigía de la salud, o una de esas cosas del colegio, así que ese flanco ya está cubierto. Pero aparte no habría podido conocer Turquía, y yo no me quiero morir sin conocer Turquía. Por qué Turquía? No sé, pero es un llamado de la carne, perdón del Karma. Tampoco habría conocido el desierto, si muriera sin conocer el desierto mi alma penaría eternamente sobre las ruinas del mundo que una vez fue, en busca de un poco de arena (a todas estas, si se acabara el mundo, a qué lugar irían las almas en pena a penar?). No me alcanzaría a graduar, y no me dolería tanto por lo del grado, sino porque todo lo que he estudiado habría sido en vano. Y no habría podido practicar uno que otro deporte que quiero intentar, para después abandonarlo a la primera caída. Existen en realidad, tantos proyectos que no podría abandonar a la mitad, porque ni siquiera podría empezarlos!!! Y no habría visto los carros voladores, ni hubiera podido hacer que mi “slave-clon” hiciera todo lo que a mí me aburre hacer.

Lo único bueno de que se acabara el mundo hoy sería, que nos moriríamos todos y no tendríamos que vernos viejos (en mi caso al menos, más vieja), ni ver la partida de nuestros seres queridos. Asistiríamos todos a nuestro propio entierro y al entierro de todos cuantos conocemos. Lo malo, sería la cola para entrar al cielo y con tanto pecador, considero a los que tienen que hacer cola para ir al infierno.

En resumidas cuentas, yo estoy a la expectativa de lo que va a pasar hoy en el mundo y de lo que la bestia va a intentar en este día. Porque si algo monumentalmente diabólico ha de pasar, tiene que ser hoy, de lo contrario, tanto anuncio del fin de los tiempos, de la llegada del anticristo, del papa negro y el Apocalipsis preparando su entrada triunfal con huracanes, terremotos, tsunamis, hambrunas, ataques terroristas, y otras cosas de esas, van a perder toda su credibilidad, honestamente.

Yo por las moscas salgo para misa, cosa de que si llega el fin del mundo, Dios me coja confesada!!!!!

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